¿Realmente está cambiando?
Francisco Báez Rodríguez
I
El noticiero de Joaquín López-Dóriga abre de una manera prometedora. Da respuesta, con mujeres de carne y
hueso, a las torpes declaraciones del secretario del Trabajo Carlos Abascal, sobre una supuesta pérdida de femeneidad de
las trabajadoras. Uno dice: "Ah, Televisa sí está cambiando".
Falsa esperanza. Apenas unos minutos después, el mismo noticiero presenta un "reportaje" contra la música
juvenil. El reportero previene a los padres de familia sobre las letras de algunas canciones de hip-hop y rock. Presenta un
video de Limp Biskit con subtítulos debidamente censurados. Era como estar de regreso en 1970, los primeros días
de Zabludovsky al frente de 24 Horas, sólo que sin Cristina Rubiales.
Un reportero descubre el hilo negro, se escandaliza (¿nunca ha oído a Molotov?) y le dan varios minutos en el
noticiero con más rating en el país.
A lo mejor ese reportero tiene futuro. Así empezó Raúl Velasco, pegándole a The Doors.
II
Luego de la histórica sesión donde una representación del EZLN habló en la Cámara de Diputados y que
transmitieron, con pérdida neta de
rating, Televisa, Azteca y Canal 40, las televisoras se lanzaron a una carrera frenética para ver quién era más políticamente correcto y quién amaba más a los indígenas. Lo vimos en los noticieros, en los programas
de entretenimiento, en las cosas más nimias.
Pero hechos son amores. Todos adolecen del mismo defecto, pero Televisa es campeona a la hora de profesar la
religión del Güerismo, que es una de las fuentes de la autodiscriminación nacional.
¿Un ejemplo a la vista? La telenovela
Amigas y rivales, donde hay más proporción de rubias que en Bosques de las
Lomas y donde la morena (y, por lo tanto, pobre) es Angélica Vale.
Eso sí, en las estaciones de Radiópolis una cadena que va de regreso al pasado a pasos agigantados los
locutores se la pasan platicando sobre cuál de las güeras es la más guapa.
III
Regreso a López-Dóriga. Su noticiero del 4 de abril inicia con la anécdota de una aeronave que estuvo a punto
de aterrizar en la pista equivocada. Volvió a tomar vuelo como a 50 metros del suelo, según cálculo de un pasajero.
Televisa presenta imágenes exclusivas (nada impresionantes). Uno piensa: "Si Joaquín empieza con eso, no hay nada:
no news is good news".
Pero uno se equivoca. En el mismo noticiero aparecen otras noticias: explosiones en una fábrica en Tizayuca y en
un taller de pirotecnia en Zumpango dejan nueve personas muertas. Como si nada, se dice que la fábrica ya había
sido sancionada por Semarnap y que los vecinos de Zumpango ni siquiera dejaron a las ambulancias acercarse al lugar
del siniestro.
Dos temas relevantes, con implicaciones serias (¿de qué sirven las sanciones si las empresas no se corrigen?, ¿es
lazona de los pirotécnicos "territorio libre" de Zumpango, sin autoridades ni leyes?). Dos temas tratados al ahi se va.
Dicen en Televisa que hay interés renovado por la gente. Por sus prioridades los conoceréis.
IV
Donde nunca Televisa ha tenido remedio es en deportes, particularmente en el futbol, que ahora se ha inventado
un mártir de la libertad de prensa en el reportero Miguel Gurvitz, expulsado de un partido por invadir la zona técnica
(lágrimas de cocodrilo de la misma empresa que impidió que los principales comentaristas de la competencia pudieran ser
acreditados en dos mundiales de futbol).
Otro ejemplo escandaloso es la actitud, no sólo de los locutores, sino de toda la empresa, respecto del América,
por un lado, y al club Pumas de la UNAM, por el otro. Raro es el partido en el que los locutores de Televisa no le cargan
la mano, en sus apreciaciones, a los Pumas, independientemente del rival. Aún más raro, que se atrevan a criticar al América.
Pumas y América tienen dos de las porras más complicadas del futbol mexicano. Ambas son proclives a la violencia
dentro de lo que aquí se considera "violencia", con la diferencia de que la primera suele ser espontánea y la
segunda suele ser guiada.
Mientras la directiva de Pumas hace lo posible por controlar a la suya, Televisa hace lo posible por cubrir los
excesos de la Monumental del América.
Los partidos Pumas-América son los que tiran la vibra más densa en el futbol mexicano. Hay una historia con
muertos de por medio los asfixiados del tunel 29, en 1985 y la utilización escandalosa de esos muertos por parte de la
"vieja" Televisa para hacer campeón a su equipo. Hay animadversión. Y siempre hay problemas (sólo que cuando el juego es
en el Azteca, Televisa se encarga de minimizarlos).
El pasado 1 de abril no fue la excepción. Miembros de la porra Rebel lanzaron un petardo hacia la zona donde
estaba el árbitro; explotó aproximadamente a la altura del carril 7 de la pista de atletismo. Simultáneamente, algún idiota
lanzó un proyectil ¿un hielo, un pedazo de fruta? a la nuca del abanderado. Se suspendió el juego.
Al instante de los hechos, los locutores de Televisa afirmaron que el petardo había explotado en el oído del
oficial, criticaron sin misericordia a la inspector autoridad y lloraron lágrimas de cocodrilo por la incapacidad de la directiva Puma para controlar a su gente, "a pesar de los esfuerzos". En tanto, el "grupo de animación" de la Monumental
destrozaba un poste con bocinas, a lo que los locutores de Televisa decían, muy modositos, "eso también está mal".
Ahí inició una campaña para vetar el estadio Olímpico Universitario. A la salida, un grupo de vándalos (o
provocadores) agredió a jugadores del América que, muy profesionales, le enseñaban, desde su autobús, el dedo medio al público.
El estadio fue vetado por una jornada, a pesar de que pedían que fuera "por lo menos tres" (es decir, para que
llegara a una eventual liguilla). La sanción fue justa, aunque hay que decir que el América se ha salvado en casos similares y
al Toluca no le pasó nada en una situación idéntica.
Digámoslo de nuevo. La antipatía entre los aficionados de Pumas y Televisa-Deportes es mutua. Lo prueban
los locutores y lo prueban las mentadas que se lleva la empresa de Av. Chapultepec cada juego en CU. Son
mentadas unánimes y van precedidas de palabras que las hacen todavía más ofensivas.
A ese matrimonio de conveniencia entre el patronato de la UNAM y Televisa le conviene un divorcio, pero ya. Hoy,
hoy, hoy.
V
Esto es lo peor. Sólo hay una cosa similar al fariseísmo de Televisa. El de Televisión Azteca. Y los programas
suelen ser de peor calidad. En la televisión comercial abierta no hay para dónde hacerse. Televisa seguirá teniendo mayor
rating (que luego querrá vender a precio excesivo a sus anunciantes, para no salir de su atonía financiera).