Rubén Aguilar Valenzuela
Lo más común es considerar, se da por hecho, que toda la información publicada tiene un efecto directo
e inmediato sobre la opinión pública y que ésta se estructura en la línea que propone la primera.
Sin negar la importancia creciente de los medios en la construcción de la cultura y del imaginario público, de
la opinión pública, es necesario precisar la forma en la que ocurre, sobre todo, cuando se trata de la generación de
la opinión en el ámbito de la política.
A continuación se ofrecen unas primeras reflexiones, no son las únicas, para explicar cómo opera esta relación
a partir del análisis de un caso particular, el de la relación entre la opinión publicada y la opinión pública en el
gobierno del presidente Vicente Fox.
Se trata de un tema que requiere de un trabajo más elaborado que pueda sustentarse en datos duros. Es un trabajo que queda por hacer. Los datos existen y revelan lo que aquí se propone de manera más general, pero falta hacer la relación precisa entre el dato que arrojan las encuestas de opinión y lo que aquí se analiza y concluye.
El análisis que ahora se presenta, ésa es su virtud y también su límite, está hecho desde la perspectiva de alguien que participó en el equipo del presidente Fox y que desde el gobierno trató de explicar, sigo trabajando en eso, por
qué a pesar de lo intenso de la crítica de los medios en su contra ésta no afectaba la percepción que la gran mayoría de
los ciudadanos tenía sobre él y su gobierno.
Estas reflexiones se articulan en cinco grandes apartados: a) en el primero se analiza cómo se estructuró y operó la crítica, la opinión publicada, durante el gobierno del presidente Fox; b) en el segundo establece cuál fue la estrategia de comunicación anterior y cuál el sector que privilegió, para mantener la comunicación; c) en el tercero se da cuenta de cuál fue el comportamiento de la ciudadanía ante la crítica; d) en el cuarto se propone cómo los programas sociales neutralizaron los efectos de la crítica; e) en el quinto se ofrecen una serie de consideraciones finales, a manera de conclusión, que dan cuenta de la relación entre la opinión publicada y la opinión pública.
a) La crítica al Presidente
Los medios de comunicación en general y de manera particular los comentaristas y editorialistas (la comentocracia o los opinólogos) fueron muy duros en su crítica al presidente Fox y su gobierno.
A lo largo del sexenio la crítica estuvo centrada en la persona del Presidente y de manera más específica en
su carácter y manera de ser y decir. Los periodistas de la fuente, los comentaristas y los editorialistas concentraron
su crítica en la forma de vestir, de actuar y de decir del Presidente. Se dedicaron decenas de horas de la televisión y de
la radio y miles de páginas de los medios escritos para señalar si usaba o no botas, hablaba de tal o cuál forma y si
se había o no equivocado al pronunciar los discursos de ese día.
Al gobierno del presidente Fox se le criticó de débil, de no tener una idea clara hacia dónde ir y también de falta de eficacia. Las más de las veces estas críticas estuvieron relacionadas con casos particulares, algunos tuvieron una gran exposición mediática, como haber cedido ante los "macheteros" de Atenco, haber dado inicio al proceso de desafuero contra el jefe de gobierno de la ciudad de México o haber tensado las relaciones con Cuba y Venezuela.
Los medios criticaron también al Presidente cuando se atrevió a romper con las viejas formas del ceremonial político construido a lo largo de más de 70 años. En todas las ocasiones que se salió de las normas y de las reglas del viejo sistema político fue cuestionado y acusado de falta de respeto a las instituciones y a la envestidura.
La crítica al Presidente y su gobierno, eso es lo fundamental, nunca se asoció, no había materia para que así fuera, a los temas sensibles para la opinión pública, a los temas que la ciudadanía condena de los políticos y de la acción de cualquier gobierno que son la corrupción, el autoritarismo y la represión. Las tres asociadas en el imaginario público con las prácticas de los gobiernos del régimen de partido de Estado.
Para la opinión pública, para lo que pensaba la ciudadanía, el Ejecutivo y su gobierno nunca estuvieron relacionados a esas prácticas políticas que la ciudadanía quería que cambiaran y que nunca más volvieran a ocurrir.
La crítica que articularon los medios, que en muchas ocasiones hacían la "gran noticia" que se trasmitía en los noticieros de televisión y radio y que ocupaba las primeras páginas de los periódicos, no hacía mella en la ciudadanía.
No tocaba, por más que la crítica estuviera presente y se reprodujera, la simpatía que los ciudadanos tenían al mandatario y su gobierno.
No lo hacía porque no se refería a los temas que la ciudadanía sí consideraba como inadmisibles y condenables: la corrupción, el autoritarismo y la represión. Esto explica, es un tema fundamental, el por qué del bajo impacto que tuvo la opinión publicada en la generación de una opinión pública negativa en relación al presidente Fox y su administración.
b) La estrategia de comunicación del Presidente
En términos de la estrategia de comunicación el Ejecutivo dividía a la ciudadanía en dos grandes grupos:
i) El círculo rojo, el minoritario, que estaba integrado precisamente por los sectores que generan y publican opinión. Entre los que se encontraban los dirigentes políticos, los líderes empresariales, sindicales y religiosos, los periodistas y los académicos.