Fernando Mejía Barquera
Dentro de dos meses, el 24 de marzo de 2003, el Instituto Mexicano de la Radio (Imer) cumplirá 20 años de
edad, dos décadas de existencia azarosa y conflictiva, llena de contrastes, de puntos cuestionables, pero también
de contribuciones a la historia de la radio mexicana. Quizá la lista de cosas impugnables en los 20 años del Imer
sea mayor que la de sus aciertos pero, sin duda, el mayor problema que ha enfrentado es la falta de líneas básicas,
claras y precisas, que orienten su desarrollo y sus acciones: directrices surgidas de una política estatal en materia
de comunicación basada en principios compartibles por las diferentes fuerzas políticas que actúan en el país y, por
eso mismo, respetadas por todas, independientemente de cuál ocupe el gobierno. Eso ha provocado que de un
sexenio a otro e incluso en el paso de un director a otro, el Imer haya cambiado de objetivos y proyecto, lo cual le ha
impedido desarrollar un perfil consistente como entidad radiofónica.
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Desde junio de 2002, Dolores Beistegui ocupa la dirección del Imer. Como es natural cuando no hay
directrices básicas en una institución o éstas no son lo suficientemente sólidas a juicio del nuevo titular, hizo la
evaluación correspondiente y diseñó un proyecto que se empieza a aplicar. La señora Beistegui ha comentado con el autor
de esta nota el contenido del nuevo proyecto y le ha hecho llegar algunos documentos al respecto. Me parece útil
para el lector interesado en los temas radiofónicos exponer, de manera muy apretada, las líneas básicas de ese proyecto.
Volver a empezar
La nueva administración del Imer decidió hacer un replanteamiento general de qué es la institución y para
qué sirve. Con ese objetivo elaboró un documento llamado "Visión y misión del Imer" en el cual se define al
instituto como "un grupo de radiodifusión pública, con presencia y cobertura nacional; que ofrece una
programación innovadora y de calidad; que brinda cultura, educación, información, servicios y entretenimiento con el fin
de atender las necesidades democráticas, sociales y culturales de la sociedad...".
La administración del Imer ha diseñado, para regir su programación, un código de ética cuyas normas son
las siguientes: "1) imparcialidad; 2) veracidad; 3) integridad; 4) independencia; 5) derecho a la privacidad; 6)
sobriedad; 7) promover el uso correcto del idioma; 8) respetar los estándares de gusto y decencia; 9) desalentar las
conductas antisociales y criminales; 10) desalentar la cultura de la violencia; 11) salvaguardar el bienestar de los niños; 12)
dar una visión completa y justa de las personas y las culturas; 13) brindar una posición justa y respetuosa frente a
los entrevistados; 14) pluralidad; 15) mantener plena independencia de los intereses comerciales; 16) respetar y
promover los valores que sustentan a la democracia: la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, la tolerancia".
Cambios de perfil
Esta redefinición del Imer se acompaña con diversas acciones que inciden en los perfiles programáticos de las
20 emisoras que la institución opera en el país (ocho de ellas en el Distrito Federal y 12 en otras entidades de
la República). La primera fase de la redefinición involucra tres frecuencias en el DF: 660 AM, 710 AM y 1350 AM.
La primera fue rentada a la agencia noticiosa Detrás de la noticia, empresa presidida por el periodista Ricardo
Rocha, que pagará siete millones de pesos al año para usufructuarla diariamente durante las 24 horas. Desde el 18
de noviembre de 2002 dejó de llamarse "660 La Candela" para asumir el nombre de "Comunicación 660".
La frecuencia 710 AM, que actualmente difunde con el nombre de "Alma musical de México", se llamará
"Radio Infantil" en el segundo semestre de este año (concretamente a partir del 19 de agosto de 2003). Finalmente, en
la tercera semana de enero de 2003, la frecuencia 1350 AM, que durante décadas funcionó como "La Hora
Exacta", se convertirá en "La radio del ciudadano"; se trata de un proyecto "piloto" cuyo objetivo es invitar a
organizaciones civiles, organizaciones políticas registradas ante el IFE e instituciones de educación superior, a que
presenten proyectos radiofónicos susceptibles de ser difundidos a través de los 1350 de AM. La decisión acerca de
qué proyectos habrán de transmitirse estará a cargo de un jurado
ad hoc y las convocatorias serán cíclicas a lo largo
del año. Este proyecto cuenta con financiamiento de la Secretaría de Gobernación, a través de la Subsecretaría
de Desarrollo Político, que hará una aportación de cuatro millones de pesos para apoyar la producción de
programas, y un millón y medio adicional para elevar a diez mil watts la potencia de la estación.
La actual administración del Imer ha iniciado apenas la evaluación del funcionamiento que tienen sus 12
emisoras fuera del Distrito Federal. Sin embargo, ya tiene proyecto para una de ellas: XEFR (1570 de AM) que opera
Ciudad Acuña, Coahuila, cuya potencia se espera elevar a 100 mil watts con el fin de cubrir una amplia zona en
Estados Unidos y llevar mensajes a los mexicanos residentes ahí. El proyecto requerirá una inversión de 650 mil dólares
y funcionará en conjunto con la Oficina Presidencial de Apoyo a Migrantes Mexicanos en el Extranjero.
Muy bien que la nueva administración del Imer tenga proyecto. Sin embargo parece urgente la existencia de
una política de Estado en materia de comunicación que proporcione directrices generales a los medios públicos,
independientemente del estilo o las convicciones personales de quienes los dirigen.