Francisco Báez Rodríguez
Durante muchos años, el sexo entró por la puerta de atrás a la televisión mexicana. Lo hacía de manera velada,
como en las telenovelas, o de manera vergonzante, como en algunos programas de opinión o, más común, a través de
los albures de los comediantes.
Fueron décadas en las cuales la supervisión de RTC pendía como espada de Damocles sobre las televisoras. En el
breve lapso en el que dirigí la programación de TV Azteca me tocó, entre otras linduras, discutir con un "mando medio"
de RTC acerca de si Víctor Trujillo, en su encarnación de
"El Patrino", le había tocado o no las nalgas a una actriz
(la funcionaria perjuraba que así había sido por más veces que repetíamos el video); justificar con el titular de la
dependencia el retraso con el que les llegaba La
cosa (y que no les daba tiempo a cortarla), negociar tiempo AAA para un
programa de RTC a cambio de que permitieran el uso de la palabra "lesbiana" en horario infantil (era la clave de un capítulo
de La secundaria DeGrassi); quitar la escena en la que una fan muestra los senos ("titties and beer") durante un
concierto de Frank Zappa y defender a los
Robomachines, que decían "ahí viene" y no "ahí güey", como insistía la supervisora
de RTC.
Hoy, a propósito del XXV aniversario de RTC, vemos que las cosas han cambiado, forzadas por la sociedad. Ahora
en la tele por lo menos se habla de sexo.
Ya las principales televisoras han concedido espacio, en sus espacios matutinos, para que los sexólogos aborden
su tema y corten tabúes, pero ahora hay programas enteros destinados al asunto.
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Elenco de La ciudad con sexo |
Uno de ellos es
La ciudad con
sexo, que transmite CNI las noches de martes y jueves, con el doctor Carbajal y
las "sacerdotisas del amor". Es un programa cotorro, informativo, liberal. Tal vez sea más lo primero, sobre todo
porque a cada rato las sacerdotisas del amor que están allí por buenonas y desinhibidas, no por sus conocimientos
científicos contradicen al alegre doctor. Recuerdo un programa previo a un juego del Mundial donde Carbajal insistía en que
el tamaño no importa, pero sí saber mover el aparato reproductor y las chicas recalcaban que bueno es saberlo mover,
pero mejor si lo que se sabe mover es grande.
Canal Once presenta Sexo
diario, pero al igual que en algunas parejas el "sexo diario" es sólo los viernes. Allí
se abordan de manera periodística, pero con seriedad, asuntos tan diversos como el beso, los swingers, el orgasmo o
las parafilias. Recomiendan buenos libros. El programa cuenta con sexólogo, ginecólogo y "sexoinstructor" (!). El Once
ha sido pionero en el tema, con su "taller de sexualidad", en la barra matutina de
Diálogos en confianza.
¿Y las grandes cadenas? Como de costumbre, esperando que otros abran brecha, para ellos años después
hacer negocio.
Reality shows patito
Parece que a Televisa le asustó que Televisión Azteca se le adelantara en el
reality show de promoción de nuevos valores. Por ello, y para no perder la continuidad del auditorio que empieza a gustar del género, realizó el programa
Big Brother VIP, con artistas exclusivos que entraron voluntariamente a fuerzas a una suerte de Gran Hermano Acelerado.
Es probable que la empresa de Avenida Chapultepec haya hecho el esfuerzo en vano.
Big Brother VIP es malísimo. Es peor de lo que el televidente común esperaba. Pero al menos tiene el formato de Endemol, lo que lo convierte en
una superemisión comparada con La
academia. Prácticamente cualquier cosa le puede ganar en
rating al engendro de TV Azteca.
Ha sido una constante en el comportamiento de Salinas Pliego. En sus intentos por sacarle más jugo a los
programas hace "versiones nacionales" de emisiones exitosas en el extranjero. Queriendo ahorrar en recursos internos y no dar
un quinto para asesores y patentes externas, todo queda en imitaciones chafas, en reality shows patito.