Fernando Mejía Barquera
El 17 de junio, la señora Dolores Béistegui tomó posesión como directora general del Instituto Mexicano de la
Radio (Imer). Es la primera mujer que ocupa el máximo puesto de responsabilidad en ese organismo estatal creado en
1983. Antes que ella desfilaron por la dirección del Imer seis directores: Teodoro Rentería Arroyave, quien ocupó el
cargo durante el sexenio de Miguel de la Madrid; Gerardo Estrada (1988-1991); Alejandro Montaño (1991-1993); Jorge
Medina Viedas (octubre de 1993 a enero de 1994); Jorge Ruiz Dueñas (enero de 1994 a febrero de 1995), y Carlos Lara
Sumano (1995 a 2002).
Perfil novedoso
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A diferencia de sus antecesores, quienes antes de ocupar la dirección del Imer acumularon experiencia al frente
de otros medios de comunicación estatales, Dolores Béistegui es nueva en esa área. Se ha desempeñado básicamente
como promotora cultural y el más relevante de sus cargos fue el de coordinadora ejecutiva del Museo de San Ildefonso,
que ocupó de 1994 hasta junio de 2002. Su perfil, por lo tanto, es distinto al de los varones que despacharon en la
dirección general del Imer. Teodoro Rentería, por ejemplo, hizo carrera en la radio comercial antes de llegar al Imer. Gerardo
Estrada pasó de la academia al "servicio público" y dirigió Radio Educación a finales de los años 70; Alejandro Montaño
ocupó cargos en la dirección de RTC de la Secretaría de Gobernación y también dirigió Radio Educación; Jorge Medina
Viedas saltó de la academia y el periodismo a la política militante en el PRI y fungió igualmente como director de RTC;
Jorge Ruiz Dueñas combinó el ejercicio de la literatura, particularmente de la poesía, con los cargos públicos, y Carlos
Lara Sumano se hizo de gran experiencia en el sector de telecomunicaciones como director de Telecomm y coordinador
de radio durante la campaña proselitista de Ernesto Zedillo a la Presidencia de la República.
Quienes conocen a la señora Béistegui la definen como una "dinámica promotora cultural" y buena
administradora. La pregunta es si esas virtudes serán suficientes para dirigir al Imer; no sólo porque, aparentemente, Dolores
Béistegui carece de experiencia radiofónica y tendrá que aprender del tema sobre la marcha, sino porque ese organismo vive
una situación atípica dentro de la administración pública mexicana: el Imer depende formalmente de la Secretaría de
Educación Pública (SEP), de cuyo presupuesto provienen los recursos públicos que emplea para sus operaciones, sin embargo,
no es la SEP quien coordina las actividades del Imer sino la Secretaría de Gobernación.
Cambio cosmético
Seguramente el lector recuerda que en diciembre de 2000, al entrar en funciones la administración de Vicente
Fox, el Imer dejó formalmente de estar adscrito a la Secretaría de Gobernación y pasó al área coordinada por la SEP,
merced a las reformas introducidas por el Congreso de la Unión a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y a la
Ley Federal de Radio y Televisión. El cambio de adscripción mereció el aplauso de diversos sectores porque desde hace
mucho tiempo existía la demanda, nunca satisfecha por los gobiernos priistas, de que el Imer (que actualmente opera 20
emisoras en el país (ocho en el DF y 12 en otras entidades) dejara de tener un uso básicamente político, ligado a la Secretaría
de Gobernación, y fuera colocado dentro de la estructura educativa y de promoción cultural coordinada por la SEP.
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Ahora se sabe que el cambio fue más aparente que real. Según el Presupuesto de Egresos de 2002, el Imer
recibirá durante el presente año, para efectuar sus operaciones, 88 millones 819 mil pesos provenientes del presupuesto de
la SEP. No obstante, en el plano político, continúa bajo la égida de la Secretaría de Gobernación, como lo demuestra el
hecho de que fue el subsecretario de Comunicación Social de esa dependencia, José Luis Durán Reveles, y no un
funcionario de la SEP, quien presidió el acto en que Dolores Béistegui tomó posesión como directora del organismo radiofónico.
No sé si exista en México otro ejemplo de una entidad gubernamental que reciba fondos de una secretaría y no sea ésta
quien rija su funcionamiento. El caso parece cómico: el Imer toma sus recursos de la SEP, pero le reporta a Gobernación.
En este marco de incongruencia administrativa y política iniciará su gestión Dolores Béistegui. Sólo cabe desear que
su estancia ahí sea fructífera y no anteceda a una debacle en ese instituto, al cual los radiodifusores privados le
tienen echado el ojo desde hace varios años. Esperemos también que su presencia ahí no sea el anticipo de la rumorada
venta del Imer, entidad que en los registros de la Secretaría de Hacienda aparece como "uno de los escasos activos" que
el gobierno aún conserva y podría vender para tratar de paliar la crisis en las finanzas públicas.