Francisco Báez Rodríguez
 |
Aspectos de Praga |
La dramática inundación de Praga da lugar a interesantes pensamientos acerca de lo mucho que se parecen los
medios en distintas partes del mundo.
Si uno ve la televisión italiana, escucha de Praga en pasado: "La que era la más bella ciudad de Europa". Pero uno
se asoma y, aunque sabe que su equipaje ha quedado en calidad de damnificado, en una pensión que encontró cerrada
tras su regreso de un breve paseo en Karlovy Vary, tras una cortina de piedra, arena y plástico duro, ve un pueblo
movilizado, pero pocas aguas. Lo increíble es que unos turistas italianos no le creen a sus ojos: "Esto está inundado, lo ha
dicho Corradino Minneo en RAI 1".
 |
|
Uno no entiende el idioma checo, pero ve los rostros llorosos ante la televisión del café. Las mismas imágenes
se repiten y se repiten. Las de mayor drama que ha podido encontrar la cámara. Todo el centro histórico de la ciudad
está en estado de sitio, entre voluntarios y policías más duros que una piedra. Se queda uno varado un par de días en la
ciudad. Ni autobuses ni trenes. Y casi todas las calles, bien secas. Al final no pasarán las aguas por esa zona, pero todos han
sido desalojados y las ambulancias pasan frenéticas, como cuando la guerra, dicen los medios.
Una parte de la ciudad ha sido golpeada. Mucho ha sufrido la periferia. Los medios hablan de "Katastrofa". Pero
el daño es limitado. En tanto, crean un círculo de temor.
Una semana después, cuando las cosas hace rato debieron haber vuelto a la normalidad pero no, porque el
centro sigue cerrado y las ambulancias siguen recorriendo la ciudad, los medios culpan a las autoridades de haber exagerado la nota.
La verdad es que quienes estuvimos ahí vimos que los primeros en exagerar la nota, en convertir un drama en una tragedia incumbente que destruiría buena parte de Praga, fueron los propios medios, que ahora necesitan encontrar culpables entre la clase política.
Si suena conocido, es porque en todos lados se cuecen habas.