Julio Chávez Sánchez
Durante junio, la fiebre del futbol estuvo en todos lados. Desde el desvelo de un aficionado común y permanente,
hasta los trampolines verbales de políticos y periodistas que, con diversas y muy elementales metáforas futboleras,
quisieron explicar diversas cosas de la vida pública, cuando no aprovecharse de los primeros triunfos de la escuadra mexicana
para meter goles en favor de su causa. Es probable que aquella fiebre no haya sido exclusivamente nuestra, ya el
domingo 23 en Canadá, una mujer africana amonestó, es decir, les mostró la tarjeta amarilla, a un grupo de muñecos
que representaron al G-8 por sus políticas económicas y sociales pintoresco ese acto, sin duda no despertó la alarma
de aquellos países amonestados porque esa no es, obviamente, la antesala de ningún tipo de expulsión.
Sí queremos goles
Como si fuera un búnker de prensa, así se reunieron los funcionarios de primer nivel convocados por el
Presidente quienes, durante los primeros y exitosos partidos del representante tricolor, no dejaron de mostrarse felices y
de pretender que aquellos resultados deportivos se asociaran con la solidez del equipo presidencial y los éxitos que el
país podría tener en otros órdenes.
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Foto: Gustavo Benítez/ Notimex |
En ese contexto, no faltó quien advirtiera que a los azules (es decir, a los equipos de Francia e Italia) les fue tan
mal como podría ocurrir en las próximas elecciones con los otros azules, integrantes del partido en el poder. En la
banca, "como en el equipo mundialista de Javier Aguirre, los panistas están enojados porque el Presidente no considera
su incorporación en el gobierno y por eso muestran desesperación y enojo, hacen gestos de enfado y hasta
parecen desilusionados", escribió Ricardo Alemán Alemán y fue publicado en
El Universal el martes 11 de junio.
Otros, antes del partido contra Estados Unidos, insistieron en que ojalá Vicente Fox aprendiera de la forma de
hacer los cambios de Javier Aguirre. Milenio Diario
publicó el viernes 7 el comentario de Katia D'Artigues:
"Que no, no y no. Vuelve a decir Fox. El, como el muy recordable Mejía Barón en tiempos futboleros, no hará
cambios en este partido de futbol que utilizando una metáfora no alcanza ni el medio tiempo."
(La misma comparación deportiva con la política fue empleada en
El Universal por Francisco Cárdenas Cruz, el 10
de junio.)
Naturalmente, la (mala) metáfora se diluyó cuando el llamado
Vasco, ahora director técnico del Osasuna de
Pamplona, incurrió en evidentes equivocaciones, por ejemplo, al sustituir a Ramón Morales por Luis Hernández. Por cierto,
cuando la derrota del equipo mexicano, los funcionarios del país ya no platicaron con los integrantes de la prensa sobre
aquella gesta deportiva mundial. No quisieron estar, para decirlo en los términos en boga de aquel entonces, en fuera de
lugar. No lo hicieron, salvo que conviniera. Y el domingo 9 le convino al Presidente. Cuando en Guanajuato un grupo
de manifestantes le exigió resolver el asunto de la escasez de agua en la región de Romita, Vicente Fox dijo: "Sólo
hablo de futbol".
Sobre esos asuntos, y como una muestra más de que, al menos en apariencia, al secretario de Relaciones
Exteriores, Jorge G. Castañeda, no le preocupa la simpatía que tenga en y a través de la prensa, porque aun cuando México
empató con Italia, consideró que la escuadra
azurri, y no la mexicana, estaba entre los equipos aspirantes al campeonato
mundial. Enrique Jackson, en cambio, tuvo presente la simpatía que tendría de la afición mexicana y dijo ante los medios
que nuestro equipo ganaría al representativo del país de la bota, predicción que, como se sabe, no ocurrió.
Entre estas frases reseñadas y muchas otras que pueden encontrarse en la prensa, me parece que la siguiente no
tiene desperdicio por el espíritu jocoso del reportero José Contreras, de
Crónica, ante un asunto como el que la nota refiere:
"En un trepidante partido realizado en la casona de Xicoténcatl 9, el balón rodó como nunca. Contrario a lo que
pasa en el Mundial, en este encuentro ningún equipo quería quedarse con la pelota, sino al contrario, apenas la sentían y
la pasaban a su rival. Parecía que a todos quemaba esa pelotita de la responsabilidad en la matanza de 26 campesinos
en Oaxaca".
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SIC
"Si fuera jugadora sería portera, porque las paro todas, y a las pruebas me remito"