Francisco Báez Rodríguez
Hace cinco años, CNI Canal 40 realizó una emisión acerca de los escándalos de pederastia que implicaban a la
orden católica de los Legionarios de Cristo. Eso le costó mucho dinero en publicidad retirada por empresarios
católicos, encabezados por los propietarios de Bimbo.
Los empresarios consideraban que la emisión era anticatólica y, con espíritu de cuerpo, decidieron castigar a la
empresa culpable donde más le dolía, que es en la cartera.
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Foto: 1900 |
Luego de que estalló el escándalo de pedofilia en la Iglesia católica de Estados Unidos, de que el Vaticano se
vio obligado a poner cartas sobre el asunto y de que todo, en fin, se convirtió en una explosión mediática, Televisa
aprovechó el asunto para reabrir el tema de los Legionarios de Cristo en el programa
Círculo rojo.
Dudamos que la reapertura mediática del asunto de los abusos sexuales por parte de los sacerdotes derive en
condenas legales o, cuando menos, canónigas. Se trata de política de vuelos altos, aunque no necesariamente celestiales.
Lo que sí podemos ver, con gusto, es que lo que hace casi un lustro significó un pesado golpe para una televisora,
ahora le va a hacer a Televisa lo que el viento a Juárez. Los anunciantes pueden elegir dónde mostrar sus productos, lo que
les va a resultar cada vez más difícil es intentar imponer sus condiciones a las emisoras, cuando lo que está en juego
para ellas, si quieren mantener la audiencia, es la credibilidad en un país que cambia.
Del melindre a la intolerancia
Así, de poco ha valido que A favor de lo mejor haya realizado un boicot a
Big Brother. El caso es: 1) que ese
programa está alcanzando, en sus emisiones de miércoles y domingo, niveles de
rating comparables a los de las telenovelas
más exitosas de la historia; 2) el vacío dejado por los anunciantes más fuertes está siendo ocupado por otros; 3)
que, independientemente de los efectos financieros inmediatos, Televisa tiene uno de sus programas en boca de todos, lo
que se traduce en una mayor audiencia consolidada.
En esas condiciones, me parece cada vez más melindrosa la posición de algunos intelectuales y
wannabes que quisieran prohibir el programa. La última vez que la vi, 47% de los participantes en la encuesta de entrada de la
página Web de etcétera (www.etcetera.com.mx) había votado en favor de la prohibición.
Supongo, por el tipo de lectores, que no es porque lo consideren "pornográfico" o "contrario a las buenas
costumbres", sino porque es tonto, vulgar, está lleno de chismes y "no aporta".
Me pregunto: ¿cuántos programas hay en la televisión mexicana que a los universitarios les parecen tontos,
vulgares, llenos de chismes y que no aportan? ¿Estarían esos universitarios dispuestos a prohibirlos todos? Nos quedaríamos
con una televisión inteligente, refinada, basada en realidades y aportadora de valores esenciales.
Primero, qué güeva. Segundo, ¿quién va a definir lo que es inteligente, refinado, basado en la realidad y
aportador de valores? ¿Big Brother, pero el otro, el de la novela de Orwell? Del melindre a la intolerancia hay muy poco trecho.
Y el que no sepa quién era Azalia, que tire la primera piedra.