Amores cibernéticos
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Foto: El País |
El, un cura español; ella, una monja
peruana; ambos, internautas empedernidos. Hace un año se
conocieron
a través del chat y, transgrediendo las rígidas normas
de su Iglesia, se enamoraron. Hace dos meses el sacerdote,
que responde al nombre de Alfonso Vegas, viajó al país
andino. Ahí, los dos decidieron colgar los hábitos y
casarse. Ahora, con la generosa colaboración económica
de su pueblo (Ituero de Azaba, Salamanca), el ahora ex cura
ha llevado a Luz Aurora Otoya, su flamante esposa, a España,
donde vivirán. Un caso más que confirma lo
inoperante, por decir lo menos, del celibato y, por otra parte, lo
incluyente del amor en los tiempos del chat.