En 1986 estaban en todo su apogeo, como 20 años después también, los tenis Converse, tan parecidos a los de Memín Pinguín
pero tan codiciados como prenda de orgullo e identidad social de la clase media; quienes no podían acceder a ellos ahí estaban
solidarios en su precio y dignos para enjugar en ellos la frustración, los tenis Súper Faros, Garcis o Charly (quienes usaban Nike eran los más acaudalados). Quienes tenían Converse, Adidas o Nike caminaban también con Crayons, ¿se acuerdan, esos de tacones trasparentes?, los que no, salían consolados del Taconazo Popis o con sus Punk de Canadá.