Julio Chávez Sánchez
"Sí, uy, me preocupan reteharto."
Así respondió Jorge G. Castañeda a los reporteros que le preguntaron sobre las repercusiones de su reunión con
Carlos Salinas de Gortari, la noche del lunes 13 de mayo en un restaurante de Bruselas.
El villano favorito
Tiene razón Murray Edelman:
"Los políticos, funcionarios, periodistas cuyas carreras dependen de historias de actualidad, y un alto grado
de personas continuamente interesadas, conmovidas, entretenidas o cosquilleadas por las noticias constituyen un
público ávido del espectáculo político". Aunque la actualidad quede en entredicho, agregamos nosotros, en virtud de la
continua vuelta a la noria sobre el ex presidente Salinas y, sobre todo, por más que el espectáculo político deje huérfanas
de respuesta a las preguntas nodales de cualquier ejercicio periodístico: ¿cuál es el valor informativo de un
encuentro, fortuito o concebido? Buena parte de los medios contradicen su propia, deseable función, cuando hacen de lo
secundario algo importante y de lo público, es decir, de las consecuencias notorias de cualquier tipo de confabulación, real
o imaginaria, algo inexistente.
Los actores del teatro de la política
A menudo, los medios requieren de contar historias donde participen héroes y villanos, por eso, prácticamente
cada situación importante es considerada "parteaguas" en la historia del país. De un tiempo a la fecha, el villano de los
medios es, sin duda, el secretario de Relaciones Exteriores, más aún, si a ello sumamos la proclividad del funcionario por no
ser simpático o no establecer concesiones con el interlocutor o representante del medio que sea.
No hay espectáculo político sin conjeturas. Prueba de ello son las que el martes 14 de mayo hizo Julio Hernández López:
"Los puntos de la agenda (o los tratados) Castañeda-Salinas de Gortari podrían pasar lo mismo por los varios
planos de la globalidad en que el activísimo canciller se mueve, que en los de la política en la que se siente llamado a meter
mano para tejer acuerdos políticos que le den al foxismo mayoría legislativa en San Lázaro, aun a pesar de las
precariedades del PAN."
La "Rayuela" de ese 14 de mayo, breve espacio editorial que
La Jornada publica en contraportada, fue aún más
enfática en lanzar la especie de una conspiración:
"¿En calidad de qué habló el
nene con Carlos Salinas? ¿Como funcionario, como operador interno o como el
candidato que siente ser?"
El 15 de mayo, prácticamente todos los impresos abordaron el asunto de la cena entre ambos personajes;
consultaron a diversas personalidades de la política y desataron las críticas no sólo al canciller sino al gobierno en su conjunto.
La animadversión que provoca Castañeda, suscita críticas a la política exterior mexicana y esto genera un campo
fértil para los columnistas que, en los días siguientes, ofrecieron diversas especulaciones sobre aquella cena:
Francisco Cárdenas Cruz, en El
Universal del 16 de mayo afirma:
"Por principio de cuentas, tendría que saberse si el presidente Fox supo, autorizó o fue consultado por
Castañeda Gutman sobre esa reunión y de qué habló éste con Salinas de Gortari, ante las especulaciones que se han desatado
en diversos medios: si fue sobre la que parece próxima liberación de su hermano Raúl, tras 7 años de prisión, o
solicitarle a éste que lo ayude a gobernar el país, como el actual mandatario se lo pidió a los dirigentes y coordinadores
parlamentarios del PRI en el desayuno del sábado pasado en Los Pinos, o si se buscó su opinión o acuerdo para la que parece
inminente 'guerra' con la dupla Zedillo-Labastida, involucrados en el desvío de mil 580 millones de pesos de Pemex a la
campaña electoral del sinaloense en el 2000 y cuyas investigaciones podrían llegar hasta quien fuera Presidente de la
República el sexenio pasado, si su sucesor prescindiera del agradecimiento que le debe por haber contribuido a hacer realidad
su sueño de 'sacar al PRI de Los Pinos', y al que ahora se ve obligado a llamarlo a su lado para 'gobernar juntos el
cambio'". Ese día también, en las mismas páginas de
El Universal, Félix Fuentes hace patente su desacuerdo con Castañeda.
"El desempeño de Castañeda es de vergüenza nacional e internacional".
Desde hace tiempo, La
Crónica había manifestado desacuerdo con Jorge G. Castañeda. El 16 de mayo, la
columna "Virtudes públicas", hecha bajo el seudónimo de Pepe Grillo, asienta: "El canciller embarcó a Fox y demostró una
total falta de respeto al Presidente. Lo expuso a aparecer como desinformado de lo que hacen sus hombres de confianza.
Si se reunió con Salinas por amistad, por encargo, o simplemente porque quería saludar a su antiguo amigo, ¿por qué
no tuvo el valor de aceptar lo que confirma la dueña del restaurante? Al Presidente no le haría mal revisar si, a estas alturas, se justifica la confianza ciega que le profesa a su canciller".
Una cena memorable como la referida, no dio más que para especulaciones.