Los anunciantes quieren marcar la línea
Francisco Báez Rodríguez
La llegada de Big
Brother a la pantalla ha despertado a las buenas conciencias
mexicanas. Tanto la inefable Unión
Nacional de Padres de Familia como la asociación A favor de
lo mejor están montando una campaña en contra del
programa.
El asunto quedaría en anécdota menor
de no ser porque la empresa Bimbo ligada uno de los anunciantes
más importantes de Televisa está armando un
boicot comercial contra
Big Brother y, al parecer, ya emboletó a Banamex.
No es la primera vez que la empresa de los
Servitje organiza un vacío comercial. Hace tres años se
lanzó contra
CNI Canal 40 por lo que los patrones de la panificadora consideraron
excesos de la programación.
Los reparos de los empresarios no nacen, por
supuesto, del descarnado darwinismo social de la emisión ni de
la
pérdida voluntaria de privacidad de parte de los concursantes.
Tampoco, del engaño al espectador mayoritario, que
creerá
estar viendo "la realidad", cuando lo que verá es la
edición manipulada de un experimento de laboratorio.
No. Los reparos son por el miedo a que las buenas
conciencias mexicanas vean, por Sky, el cuerpo de una
mujer bañándose o a una pareja haciendo el amor (como
si en las telenovelas "mothernas" no hubiera de eso, y
más).
El peso de los anunciantes, si el boicot pega, se
reflejará, si acaso, en una disminución relativa de las
ganancias esperadas por Televisa, que en Big
Brother ve su segunda fuente de ingresos para 2002, luego del
Mundial de Futbol.
Lo preocupante es que una minoría de la
población, influyente por su capacidad de contratación
de publicidad,
quiera determinar cuál es la moral común. Y que
intenten presionar a las autoridades a la censura.
Agua, aceite, rating, ¿y censura?
De nada les sirvió a Christian Bach y
Humberto Zurita ser considerados "la pareja más
bonita" en la típica
encuesta de Reforma para el día de San Valentín.
Su telenovela,
Agua y aceite duró sólo ocho semanas en pantalla, para
ser sustituida por un programa que es del mismo género, pero no lo es.
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Humberto Zurita y Christian Bach |
Se han esgrimido dos razones para este abrupto
fin. Una se relaciona con los
ratings. A pesar de que la exitosa
Cuando seas mía le daba alta continuidad de
público, la telenovela de Zurita-Bach invitaba a decenas de
miles a cambiar de canal.
La otra que se ha manejado es que los temas
fuertes de la emisión en particular, una
violación motivaron un
retiro de anunciantes (sí, de los mismos en que usted
está pensando).
Quinto poder, otro Señor de los Anillos
(olímpicos)
La polémica nunca está ausente de
los Juegos Olímpicos. En la XIX edición de los juegos
invernales se dio un
escándalo en el patinaje de figura por parejas.
Escándalo es la palabra correcta.
Resulta que una decisión de los jueces que
a muchos nos pareció injusta, le dio la medalla de oro a la
pareja
rusa, relegando a la canadiense al segundo lugar.
Típico, diría uno. Y sí, pero
no. Porque lo que siguió fue una campaña feroz de parte
de la NBC para señalar un
fraude que nunca se probó. La red se llenó de
estadounidenses y canadienses en protesta, casi casi una
cibermanifestación.
Y el Comité Olímpico dio marcha atrás ante la
presión popular, debidamente alimentada por el gigante
televisivo, que
no por nada pagó una cantidad billonaria por los derechos
mundiales de transmisión.
A ver si a la próxima deciden otogar las
medallas por votación (manoseada por los medios).