Invasión a la intimidad
Durante su defensa en el Congreso, poco antes de ser desaforado, René Bejarano se dijo "preocupado" por las transgresiones que los medios suelen hacer de la vida privada de los personajes públicos. Sin embargo, un día antes, cuando el desafuero era inminente, Bejarano dio a conocer a esos mismos medios una carta, muy personal, que supuestamente Rosario Robles dirigió a Carlos Ahumada y que formaba parte de los documentos incautados al empresario por la PGR.
Lejos de la ética y del derecho que toda persona tiene a la privacidad, varios diarios publicaron parte de la misiva en sus ediciones del 4 de noviembre. En eso destacó Milenio Diario, que no sólo fue el único en publicar la carta íntegra sino que, un día después, dos colaboradores se burlaron de su contenido. En la sección "QRR" María Antonieta Rivas reproduce fragmentos de la epístola y se mofa de manera soez de la ex dirigente del PRD: "Aquí encontramos la rendición total al amor, a la pasión, a una vorágine inacabable de sentimientos. Pero no todo está perdido: ¡toca a la puerta de las visitas conyugales, querida!". En el mismo tono escribe Jairo Calixto Albarrán (el mismo que ha dicho que los videoescándalos han sido sumamente "divertidos"), quien en abierta chunga dice casi haber llorado con la mencionada misiva "que era tan cursi y porno como el video de Michelle Vieth... Sólo por eso ¡Bejarano, seguro, a la Chayo dale duro!"
Además de la promoción del morbo, ¿qué valor noticioso puede tener esa intromisión en la vida privada de un personaje público? ¿Acaso a través de la carta se dio a conocer algo nuevo o se aportaron elementos para el proceso que se sigue a Ahumada, Bejarano y compañía? ¿Y qué decir de los groseros y alevosos comentarios que pretenden ser graciosos?