El 9 de octubre, La Crónica de Hoy publicó una nota bien documentada en la que denuncia cómo los empresarios Ariel Bromberg Grynberg y José Bromberg Alterowicz, luego de hacer un donativo cercano a los dos millones de pesos para el PRD, recibieron, de manera irregular por parte de la Secretaría de Transporte y Vialidad capitalina, el permiso para construir un edificio en Polanco.
La reportera Miriam Castillo acompaña su texto con una fotografía de la construcción y cita los folios de las aportaciones que hicieron por separado los empresarios, según información del Instituto Federal Electoral que obtuvo ese medio. Castillo también cita los documentos en los que Seduvi reconoce que otorgar ese permiso fue un "error", y aclara a los lectores que de nada sirve en este momento el deslinde de la dependencia, pues la construcción está en marcha y sus dueños otrora donantes, amparados.
El diario se ha caracterizado por vigilar la conducta del gobierno capitalino y en muchas ocasiones su propuesta editorial ha ilustrado el fenómeno del periodismo de facción que asume filias y fobias, como lo hemos señalado en etcétera. No es el caso. La nota de Castillo es reflejo de un refrescante rigor periodístico que se agradece a la reportera y a los editores (no así a la Seduvi).