El legado de Pierre Bourdieu al entendimiento de los medios
Mauricio Andión Gamboa
Después de más de 40 años de prolífica producción científica y cultural muere Pierre Bourdieu, dejando para
la posteridad una vasta obra teórica y crítica que tomará mucho tiempo asimilar e integrar al cuerpo de
conocimientos que hoy tenemos sobre las sociedades modernas y, en especial, sobre los medios masivos de comunicación.
Al momento de su muerte, Pierre Bourdieu era reconocido mundialmente como uno de los sociólogos
más importantes e influyentes; y su visión de la realidad social era considerada como un paradigma teórico
fundamental, que seguramente se transformará en un clásico de la sociología cultural del siglo XX.
 |
Pierre Bourdieu |
Pierre Bourdieu nació en Denguin, región de los Pirineos Atlánticos, el 1 de agosto de 1930. Hijo de un
modesto funcionario administrativo, cursa sus primeros estudios universitarios en la Facultad de Letras de París, y se
gradúa en la Escuela Normal Superior. Su "agregación", o examen profesional, lo presenta en Filosofía en 1954. Los
cuatro años subsecuentes trabaja en la cuidad de Molins como profesor de Liceo. En 1958 se integra como
profesor asistente a la Facultad de Letras de Argelia, donde inicia su labor como investigador en los campos de la
etnología y la sociología. En 1960 regresa a Francia para desempeñarse como profesor asistente en la Facultad de Letras
de París y poco después colabora como catedrático en la Facultad de Letras de Lille. Asciende a profesor titular de
la Escuela de Estudios Superiores de la Sorbona de París en 1964. A partir de ese momento inicia su
producción intelectual centrada en la dimensión simbólica de las sociedades modernas. En 1968 se convierte en director
del Centro de Sociología Europea, y 14 años después es distinguido como miembro del Colegio de Francia en la
cátedra de Sociología. Desde entonces no dejó de producir obras tanto teóricas como de corte crítico, claves para
la comprensión de la lógica y dinámica de los campos de cultura, el arte, la política, e incluso de la economía.
Su aportación a la sociología cultural es muy significativa y diversa. A contracorriente de las teorías que
afirmaban sin probar empíricamente la existencia de una cultura dominante que integra y da sentido a la acción social,
la propuesta bourdeana ofrece un marco de interpretación estructural-genética de la realidad, que permite
observar los procesos culturales desde su emergencia como
prácticas simbólicas, hasta constituirse en
campos sociales relativamente autónomos, estructurados de acuerdo con un sistema de reglas propias, derivado de su devenir
en el tiempo.
Es así que Bourdieu quizá junto con Anthony Giddens nos ofrece una visión dinámica de la acción social,
es decir, en permanente proceso de estructuración y reestructuración. Desde su perspectiva, la sociedad se va
estructurando y en su trayecto le imprime un sentido a las prácticas sociales.
La búsqueda del sentido de las prácticas lo conduce a la construcción de una
teoría praxiológica cuyo núcleo
está contenido en el concepto de
habitus. La aparición de este concepto en el debate teórico de la sociología
resolvía el problema de los determinismos: de la estructura sobre las prácticas (objetivista), y de las prácticas sobre
la estructura (subjetivista). De esta forma, los agentes (sujetos) ejercen sus prácticas condicionados por un sistema
de disposiciones adquiridas a través de su trayectoria social, orientadas por su propio
habitus o "estructura
estructurantes generadoras de prácticas", apuntaría Bourdieu en múltiples de sus textos, en especial en su obra teórica
más importante, Le Sens Pratique, publicado en 1980.
Además de su visión dinámica y estructurante de la acción social, Bourdieu también aporta el concepto de
campo social, al cual observa como un espacio estructurado en el cual los agentes interactúan y compiten por una
posición que les permita ejercer el poder. La génesis de los campos se entiende, entonces, como la historia de las luchas
entre los agentes para subsistir y reproducirse material y simbólicamente. La importancia de este planteamiento
radica en la incorporación de la noción de poder en el análisis social, y particularmente, en la idea compartida
por Foucault de que el poder se ejerce a partir de una relación asimétrica en espacio social.
 |
|
Este marco conceptual le ha servido a los comunicólogos para entender los procesos de estructuración de
las prácticas de consumo cultural, y a los medios de comunicación como piezas fundamentales de los campos de
la producción cultural. Todo campo de producción cultural (en las artes, ciencias, humanidades, etcétera) está
estructurado por un campo de producción de bienes culturales a gran escala, que se materializa en los medios
de comunicación de masas (prensa, cine, radio, televisión, etcétera). Como campos sociales generan sus propias
reglas de legitimación y cumplen un papel legitimador de determinadas formas culturales más o menos arbitrarias.
La relación de los medios de comunicación de masas con el público y el sentido de su acción dentro de la
sociedad en su conjunto y fue analizada por su equipo de colaboradores, y criticada fuertemente por Bourdieu en
diversos textos escritos durante la década de los 90. particularmente en su libro
Sur la Television publicado en francés en
1996 (ver E. Andión, "El contagio mediático del mercado periodístico", en revista
Versión, 2000, UAM-X).
Según Bourdieu, el crecimiento de los medios de comunicación masivos hasta el punto de constituirse en
campos sociales con autonomía propia, así como la influencia que ejercen en la política y la economía convierten a
éstos y en especial a la televisión en agencias que amenazan la subsistencia en otros campos de producción
cultural como las artes, las humanidades, e incluso el periodismo escrito, que para Bourdieu tiene el valor de reproducir
el pensamiento social.
A través de su análisis entendemos que los peligros de la televisión radican en el hecho que legitiman y
reproducen una lógica mercantil basada en la competencia por el
rating. Construyendo un realidad (simulacro) articulada
en las formas culturales de los sectores sociales más desprovistos de
capital cultural, menos pensantes y, por
ende, más manipulables. La política según Bourdieu es uno de los campos que mayor peligro corren, pues la
legitimación del poder político a través de la televisión vacía de significado la participación política y la construcción del
pensamiento social.
Independientemente que podamos concordar con sus críticas a los medios o nos sean útiles sus marcos
de interpretación teórica, es un hecho que hoy, a unos días de su muerte (23 de enero, 2002), la obra de Pierre
Bourdieu es una referencia obligada para todos quienes intentamos entender la lógica y dinámica de los campos de
la producción cultural en la sociedad moderna, y lo será aún más en el siglo que iniciamos, cuanto terminemos
de valorar, en su justa dimensión, el conjunto de su legado.