El asesinato de un periódico
Es difícil recordar en épocas recientes un hostigamiento similar al que ha sufrido el periódico oaxaqueño
Noticias, sin duda, el más importante y con mayor circulación en la entidad.
La historia se remonta a cinco años atrás. Prácticamente desde que comenzó la administración de José
Murat, Noticias se vio enfrentada con el controvertido gobernador: éste, acostumbrado a contar con apoyo incondicional
y considerar a quienes lo criticaban como enemigos, no dudó en encarcelar injustamente al radiodifusor
Humberto López Lena, en hostigar a distintos medios, a otros los obligó a venderles sus participaciones a personajes
cercanos al gobernador. Todo indica que eso fue lo que detonó el enfrentamiento con
Noticias: por su importancia el gobernador quería una participación en el periódico, y su director y propietario Ericel Gómez Nucamendi la rechazó.
Vinieron cinco años sin publicidad oficial para
Noticias y numerosos hostigamientos, sobre todo en épocas
de campaña presidencial. Pero éstos se agudizaron por el papel que jugó el periódico al informar sobre el
famoso autoatentado del gobernador Murat y sobre todo cuando divulgó las fotos de una persona asesinada a golpes
por simpatizantes de Ulises Ruiz, unos días antes de la elección para gobernador del año pasado. Uno de los
involucrados en ese acto de campaña, que terminó con el asesinato de un anciano maestro simpatizante de Gabino Cué, fue
un joven que al asumir Ulises Ruiz la gubernatura, se convirtió en su secretario de Gobierno, Jorge Franco Vargas
y virtual encargado de la administración durante los largos periodos de ausencia de Ruiz del estado (en una
acción incomprensible, no se sabe dónde y cómo despacha el gobernador: la casa de gobierno ha sido desalojada y
el palacio de gobierno se convertirá en una casa de cultura).
Franco parece decidido a acabar con
Noticias. El mismo día de la toma de posesión de Ruiz, un grupo de
"ejidatarios" invadieron las bodegas del periódico, donde almacenaba papel, químicos y tinta. A pesar de que en el ataque a
las instalaciones hubo un muerto, las autoridades intervinieron sólo para proteger a los ocupantes, permitiéndoles
hasta el día de hoy permanecer en ese predio donde incluso han comenzado a construir algunas viviendas
provisionales. Pero eso no fue lo más grave: como la toma de las bodegas no impidió la salida y la circulación de
Noticias, literalmente se inventó un conflicto sindical y la CROC emplazó a huelga al periódico. El único problema es que los
102 trabajadores de Noticias no le reconocen a la CROC ese derecho, ni los periodistas están afiliados a esa
organización ni tenían motivos para convocar a ese movimiento. Una vez más quien aparece detrás de esa acción es el
secretario de Gobierno Jorge Franco Vargas, en colusión con el diputado local y líder de la CROC, David Aguilar Robles.
Con grupos armados, apoyados por taxistas y porros, rodearon el periódico, cortaron la energía eléctrica y
al momento de escribir estas líneas (28 de junio), cuando ya iban 15 días de iniciado el conflicto, mantenían
secuestrados dentro del edificio a 31 trabajadores. La junta de conciliación y arbitraje local decidió, por supuesto, apoyar a la CROC y declarar legal al movimiento, pero se ha negado a realizar un recuento de trabajadores para saber
cuántos apoyan a ese grupo sindical.
Con todo, el periódico continuó saliendo al público, pero debió enfrentar un nuevo problema: ahora su edición
es robada por grupos ligados al sindicato para evitar que llegue a los puntos de venta. Es tan obvio lo que se intenta
que el líder de la CROC establece como única condición para liberar a los trabajadores secuestrados y "negociar" con
los propietarios, que Noticias "deje de publicarse".
Innumerables organizaciones nacionales e internacionales, desde la Sociedad Interamericana de Prensa
hasta Amnistía Internacional, han tomado cartas en el asunto. Pero el gobierno local ha ignorado todas las solicitudes
de regularizar la situación. En el ámbito nacional, el gobierno federal no ha hecho, en concreto, nada para acabar
con esta situación.
La pregunta es a qué debe llegar la gente de Ulises Ruiz y su gobierno en su venganza contra este medio para
que alguien tome cartas en el asunto. Por lo pronto, lo que priva es la impunidad completa y absoluta. La pregunta
es pertinente: todos condenamos, con razón, el asesinato de un periodista, ¿qué sucede cuando lo que se intenta
es asesinar a un periódico?
Jorge Fernández Menéndez