José Yuste
Cuando las grandes compañías de televisión y estaciones de radio salieron en contra de la iniciativa
para reformar la Ley Federal de Radio y Televisión, vinieron las suspicacias: ¿el sector empresarial sólo
estaba defendiendo sus posiciones ganadas? Sin embargo, la CIRT no fue la única preocupada con la
iniciativa. También salieron varios órganos especializados y académicos en contra de esta reforma.
Todos coinciden en la modernización del actual marco legal, el cual tiene más de 40 años, pero
nadie quiere una modernización de escaparate que en los hechos sólo esté retrasando al sector. Expliquémonos.
La iniciativa de reforma impulsada por el senador Javier Corral, y donde encontramos a senadores
de viejo cuño como Manuel Bartlett, tiene tres puntos preocupantes.
¿Un censor de contenidos?
Un primer punto preocupante es el de la creación de un Consejo Nacional de Radio y Televisión, el
cual sería autónomo de la SCT, debido a que sería otro organismo más para regular el sector junto con
la Cofetel, la propia SCT, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría
de Salud.
Pero la creación de este consejo preocupa sobremanera porque vería los contenidos,
particularmente regularía los contenidos de la televisión y radio de paga o restringidos, lo cual daría al traste con
la televisión de paga, y sería un verdadero atentado en contra de la libertad de elegir la programación
que cualquier persona quiere ver.
¿Quién determinaría los contenidos? Un grupo de cinco notables, que además, no deben haber
trabajado en la industria durante los últimos dos años, lo cual hace pensar mal: podrían ser los mismos
legisladores que ahora se erigirían en... censores.
Trabas a la convergencia tecnológica
Un segundo punto preocupante de la iniciativa es que trata de legislar sobre las tecnologías, lo cual
es un grave error en momentos que estamos viviendo una verdadera convergencia tecnológica. Hoy en
día se pueden sumar a través de un mismo canal de transmisión televisión, Internet, telefonía y radio.
Sería un retroceso para el país, y nos dejaría fuera de las tendencias mundiales, si de verdad
empezamos a regular por tecnologías.
En ese sentido la regulación de contenidos debe tener su propia legislación, que se aplique a todas
las formas tecnológicas. Es un error tratar de regular los contenidos a través de tecnologías como lo
quiere hacer la iniciativa con la radio y la televisión restringida.
Cuotas estatales
Un tercer punto de preocupación es el de regresar a muchas estaciones permisionadas. La
iniciativa busca que exista 20% de frecuencias del país permisionadas, lo cual originaría quitárselas al
sector privado con objetivos sociales específicos. Ello suena bien en el papel, y soy un convencido de que
hay espacios culturales y de interés social donde el Estado debe permanecer. Pero de allí a tener una cuota
de 20%, sólo nos puede llenar de espacios burocráticos. Hay que ver con cuidado esta propuesta, sin
dejar de pensar que las estaciones permisionadas son necesarias para que el Estado se mantenga en
sitios sociales y culturales de interés que no son rentables.
Sin lugar a dudas la iniciativa para reformar la Ley Federal de Radio y Televisión tiene muchos rasgos
que la hacen retardataria: no ve la convergencia tecnológica, quiere tener censores de contenidos en
lugar de marcar directrices claras sobre los mismos, y busca regresar a las cuotas de estaciones estatales
donde confunde la necesidad de permanencia del Estado donde el sector privado no llega.