Víctor Ugalde
¡Cinco películas mexicanas se estrenaron en octubre! Esto que no se veía desde finales de los 80 nos lleva a
varias reflexiones. ¿Tenemos una producción tan grande que necesitamos programarla casi al mismo tiempo, aunque
esto perjudique la recaudación de las cintas nacionales? ¿Por qué no se programa una cinta mexicana cada 15 días,
en lugar de hacerlas competir entre sí? ¿Quién gana con este tipo de políticas? ¿Quién pierde? ¿Qué podemos hacer?
No es un problema de calidad, las cintas nacionales son tan buenas o malas como las estadounidenses.
Conejo en la Luna, de Jorge Ramírez Suárez, se estrenó con 180 copias y es un buen
thriller. Temporada de patos,
ópera prima de Fernando Eimbcke, estrenada con 65 copias, es una divertida comedia juvenil.
Desnudos, de Enrique Gómez Vadillo, es una comedia de amores y desamores basado en la exitosa obra teatral
Cuatro equis. Mil nubes de
paz, ópera prima de Julián Hernández, es un melodrama de amor homosexual con éxito en diversos
festivales, y Huapango, de Iván Liepkes, es una cinta musical ubicada en la Huasteca, basada en
Otelo de Shakespeare. La oferta es variada, pero las últimas cuatro se estrenaron con una semana de diferencia.
Nuestra producción es escasa.En los últimos tres años y lo que va del presente la producción de
largometrajes suma 94, pero las cintas mexicanas estrenadas en el mismo periodo han sido 75. Existe un evidente rezago en
el número de estrenos. Este año pasamos muchas semanas sin que se programara cine mexicano. En las primeras
ocho semanas del año no hubo un solo estreno hasta que el 27 de febrero se programó
Tiempo real en 25 salas y desapareció casi de inmediato. Después de una sequía de siete semanas, el 23 de abril se estrenó
Las Lloronas en 122 cines, siguió
Zapata, el 30 de abril, así como
Fantasías y 7 mujeres, un homosexual y
Carlos, el 11 de junio. Sólo cinco en un semestre.
Ahora, en menos de un mes se programa el mismo número de filmes y justo se hace cuando las salas
obtienen un bajo promedio de espectadores por sala. En octubre la media nacional de asistentes fue en la primera
semana de 418 espectadores; en la segunda, 560, y en la tercera, 480, cifras que representan 50% del promedio
nacional de 2004, que hasta la fecha ha sido de mil 90 espectadores por pantalla a la semana.
El rezago en el número de estrenos provoca un aumento en el costo financiero de las cintas y un retraso en
la recuperación de la inversión, lo que le impide a las compañías productoras mantener sus planes de reinversión.
Esto, sin embargo, no se resuelve programando tumultuariamente nuestro cine.
Mientras, las siete distribuidoras estadounidenses que integran la Motion Pictures Asociation acaparan
los mercados mediante la programación preferencial del cine de Hollywood, ocupando oligopólicamente las
mejores salas en las mejores fechas.
Para tratar de evitar esta situación, en México el artículo 19 de la Ley Federal de Cinematografía establece
que cada cine debe programar 10% de su tiempo de pantalla con material mexicano en un periodo no inferior a
una semana dentro de los seis meses de su terminación y registro. A la fecha los cineastas no han exigido su
cabal cumplimiento.
Mientras algo se hace, cintas como
@Festibercine.com, El misterio de los
almendros, Club eutanasia, entre otras, tendrán que esperar pacientemente las peores fechas.