"Garza sí me censuró":
Francisco Rodríguez
México, DF, a 9 de julio de 2002.
Marco Levario Turcott
Director de etcétera
Presente:
Estimado Marco:
Te envío estas líneas para hacer unas precisiones respecto del recuadro que, en la "agenda" de
etcétera, correspondiente a julio, alude a mi persona y a mi desempeño en
El Universal hasta el 27 de junio anterior.
En efecto, como se señala en el texto, mi colaboración para el 15 de junio no fue publicada en ese diario
capitalino, la cual fue enviada por fax y vía electrónica pasadas las 18:00 horas del viernes 14. Poco después de las 21:00
horas recibí la llamada del subdirector editorial, Guillermo Fabela, quien me anunció que no se publicaría mi
columna, al tiempo que me pedía otro material "para que no quedara el hueco". Le respondí que no tenía nada
preparado para enviarles, pero también le recordé que la columna sí sería publicada como lo fue en los diversos medios
de ciudades de la República a las que la envío. Poco después de las 22:00 horas de ese viernes recibí una llamada
de Ramón Alberto Garza, quien me invitó a tomar un café el lunes siguiente y explicarme el porqué no sería
publicada mi colaboración.
Ese lunes 17 en sus nuevas oficinas, Garza me hizo saber que, al no publicar mi "habitual"
colaboración, realmente me había hecho un favor, pues así él me evitaba una demanda legal de parte de Lorenzo
Zambrano, director general de Cementos Mexicanos, a quien aludía en mi columna como patrocinador de la campaña
y precampaña foxista. Textualmente me dijo: "Ya tienes una demanda de Bravo Mena, ¿para qué quieres otra?".
Por supuesto, le rebatí. Le dije que, en todo caso, tenía en mi poder la documentación que soportaba lo
escrito memoranda de Cemex dirigida a Banamex para que elaboraran cheques para la empresa K-Beta, propiedad
de Lino Korrodi y que no iba a dejar de escribir por temor a demandas o a respuestas públicas. Recuerdo que le
dije, palabras más, palabras menos, que él no se había amilanado al publicar como nota principal del periódico el
día anterior, domingo 16, que dinero de Pemex había ido a la campaña labastidista, incriminando en ello al
senador Emilio Gamboa, lo que había merecido que ese mismo lunes Gamboa lo desmintiera.
Me contrarreplicó. Me dijo que él había sacado esa información de las declaraciones de un testigo protegido,
al tiempo que sostenía en la mano un par de mamotretos encuadernados en pastas negras. "Tú me dijo no
tienes declarantes".
Admití esto último. Pero sí tengo los documentos que avalan lo escrito, respondí, y para escribir una columna
no necesariamente se requieren declarantes. Una nota informativa, en cambio, sí los necesita.
La ríspida plática sin café de por medio concluyó.
Garza sí me censuró ese 15 de junio. La censura final y definitiva se dio 12 días después, justo minutos antes
de sostener una entrevista con él en su oficina. Me envió a Luis Javier Solana Morales, asesor editorial del
periódico, a pedirme que dejara de enviar colaboraciones a esa casa editorial.
No fue, entonces, que se me censuró por "tocar a empresarios a diestra y siniestra", sino por develar
públicamente lo que algunos de ellos intocables, para Garza hicieron contraviniendo a la ley.
La documentación, por cierto, me fue requerida por consejeros del IFE a quienes la envié, y pongo a tu
disposición, por supuesto.
Te saludo con afecto.
Francisco Rodríguez