Antulio Sánchez
Como comentamos en la edición de septiembre, el debate sobre la administración de Internet estaba de moda,
a fines de dicho mes el Departamento de Comercio de Estados Unidos revisaba el acuerdo que firmó con la
ICANN (Internet Corporation For Assigned Names and Numbers, o en español Corporación de Internet para la Asignación
de Nombres y Números).
La revisión más que verse como oportunidad para evaluar si el organismo ha sido eficaz para guiar los destinos de la red, fue para aceptar las demandas de algunos gobiernos y diversas organizaciones de especialistas e investigadores en nuevas tecnologías que desde hace tiempo demandan que Internet sea una espacio "regulado" de manera
más "democrática", con una participación de voces y organismos diferentes a EU.
Desde 1998, cuando fue creada, la ICANN fue un intento por abrir la participación de la administración
de Internet a distintos sectores no estadounidenses. Pero desde su surgimiento ha estado marcada por la crítica y
porque a pesar de su carácter global y transnacional en los hechos es controlada por el gobierno de EU. Se le critica,
sobre todo, porque ese país decide prácticamente los destinos de la misma.
La cuestión es que el gobierno estadounidense aprovechó la referida reunión para indicar que "aflojará" en
el control ejercido en la ICANN, que a partir del año próximo se establecerá un régimen administrativo mucho
más abierto a representantes de otros países y su completa autonomía se dará en 2009. La Unión Europea (UE) ha
celebrado esa decisión, tal como lo manifestó Viviane Reding, comisaria para la Sociedad de la Información, quien calificó
de alentadora la medida anunciada. Para la UE, la ICANN ya no puede seguir siendo supervisada unilateralmente por
el gobierno estadounidense.
Creada en 1998 y asentada en California, la ICANN ya no tendrá que elaborar los engorrosos reportes
semestrales de sus actividades a las autoridades de EU. Pero ahora viene lo difícil, un periodo de propuestas seguramente
nada tranquilas para definir con exactitud cuál o cuáles serán las rutas a tomar para fiscalizar su papel o incluso no
se descarta la conformación de un organismo que lo haga, con lo cual se corre el riesgo que la medicina termine
siendo peor que la enfermedad. El nuevo proyecto de tres años, que podrá ser revisado en año y medio, determina que
el Departamento de Comercio de Estados Unidos sostendrá encuentros regulares con jefes de dicha organización
para "avalar el progreso" de transformación de la ICANN.
En México la participación de los usuarios, el gobierno y la misma sociedad organizada en los destinos de la
red es prácticamente nulo. Tomando en consideración lo que se ha dado en otros países de Latinoamérica en el
nuestro pocos usuarios son los que han participado en estas discusiones, incluso a pesar de que tiene una situación
privilegiada en dicho organismo pues uno de los directores de la ICANN es el mexicano Alejandro Pisanty quien por
cierto concluye su participación en la dirección colegiada de ese organismo en junio del año próximo.
La Unión Europea ha sido la que salió airosa en esto, porque históricamente fue la gran crítica del
control estadounidense sobre los derroteros de Internet, que en los últimos tiempos ha sido clara y explícita condenando
la interferencia del gobierno de Bush en oponerse y censurar la propuesta de conformación de un nuevo dominio
(.xxx) para los sitios de pornografía. Los representantes en la Unión Europea han manifestado que la ciberrepresión
impuesta por gobiernos o fomentada por empresas es incompatible con los derechos fundamentales promovidos en
Europa, donde se impulsa un modelo digital abierto y plural. La Comisión Europea será la designada para
acompañar directamente la transición de la ICANN para la total independencia que se dará en los próximos tres años.
El problema es compatibilizar y garantizar que la nueva administración opere de forma transparente, que
refleje los diversos y disímbolos intereses de la industria y de la sociedad, que se conjunte la libertad de expresión con
los modelos empresariales y culturales, que no sólo sea la de Europa la voz más escuchada en este proceso. Porque
al final para que se pueda tener una red mejor administrada, con mayor pluralidad, es necesaria la participación de
los gobiernos de todos los países, de los mismos políticos, pues ellos serán quienes traduzcan en normatividades
las cuestiones globales que afectan a todos los usuarios de Internet como el
spam, los fraudes y crímenes cibernéticos,
la violación a la privacidad en la red, que son temas que por ahora no ha abordado con eficacia la ICANN pero que
ya son una cuestión impostergable.