Inventos
Exagerar es un recurso (siempre cuestionable) del periodismo sensacionalista, pero inventar es una
transgresión ética y profesional que desvirtúa el trabajo informativo, atenta contra el derecho de los lectores y, en el caso que sigue, ignora procesos que no son llamativos ni llaman al escándalo, pero que son efectivos porque constatan avances.
Esta nota se publicó en la revista
Proceso, el pasado 24 de octubre, es una distorsión informativa
que, sorprende, la hizo un estudioso de los medios de comunicación. En realidad, la nota correspondería a lo
que sucedió de marzo de 2002 a diciembre de 2003 cuando, ciertamente, las radios comunitarias sufrieron el
acoso del gobierno y del Ejército, como consta en el seguimiento que
etcétera le ha dedicado al asunto de
entonces a la fecha. Si la nota se hubiera redactado en esas fechas, sin duda, habría sido oportuna, pero el autor no
lo hizo cuando escribía en La Jornada.
En lugar de leer, investigar y verificar, el reportero hizo afirmaciones ligeras que presentó como
reportaje. Escribió sin conocimiento, y el donaire escandaloso suscitó el desconcierto de las autoridades y obligó a
la aclaración respectiva de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, como consta en los diarios del 25
de octubre.
La influencia política de
Proceso es digna de causas documentadas. Veamos.
En enero de 2004 inició un proceso de diálogo entre la AMARC y las secretarías de Gobernación y
Comunicaciones y Transportes. Desde entonces las radiodifusoras transmiten sin sufrir acoso alguno ni del
gobierno ni del Ejército. Incluso, en ese entorno de diálogo, en septiembre de este año diez estaciones entregaron
sus expedientes a efectos de obtener los permisos y la SCT está a punto de entregarlos, al menos, hasta el
cierre de esta edición (28/X/04).
El autor de la nota de Proceso
entrevera información de septiembre de 2000, junio de 2002 y marzo de
2003, cuando, en efecto, la SCT buscaba cerrar estaciones comunitarias. Pero en ningún caso, porque no podía,
ofrece algún dato ocurrido en 2004 para sustentar lo que afirma. Además, sorprende que el reportero incluyera
los dichos del secretario de Gobernación del 6 de octubre, pero los desestimara:
"... hemos aplicado la ley para recibir y dar el trámite correspondiente a las solicitudes de permiso para
la operación de emisoras que algunas comunidades y organizaciones sociales han presentado en pleno
ejercicio de sus derechos."
Más aún, el reportero de aquel semanario no toma en cuenta lo que a él le dijo su propia entrevistada,
Aleida Calleja, representante de la AMARC en México. (Por cierto, la organización es Mundial y no "Mexicana",
como escribió el autor de la nota.) Desde hace varios meses Aleida Calleja, colaboradora habitual de
etcétera, ha escrito sobre el diálogo entre AMARC y el gobierno federal que ha arrojado la expectativa de recibir los
citados permisos. Incluso, el último párrafo de la nota de
Proceso publica esta declaración de Calleja:
"Aunque nos den los diez permisos, ésta será una solución de coyuntura. Mientras no se cambien las
reglas (...) existe el riesgo permanente de que volvamos a ser vistos como delincuentes o clandestinos."