"La ley no impide que las sesiones
sean públicas"
Laura Islas Reyes / Juan Pablo Guerrero Amparán
¿Por qué no son públicas las sesiones del IFAI?
En la ley no está previsto que las sesiones del pleno del instituto sean públicas, por lo que empezamos
con un formato de deliberación a puerta cerrada. Lo que sí dice la ley es que las resoluciones son públicas. La
razón por la cual llegamos a la conclusión de que era mejor empezar así, es porque si bien la ley establece que
las resoluciones son públicas en muchas ocasiones los comisionados estamos obligados a ver información
reservada y confidencial. El reto es que si la sesión es pública y los comisionados llegamos con la
información reservada y confidencial, violamos la ley. Tan sencillo como eso.
La ley no dice que las sesiones del IFAI tienen que ser públicas pero tampoco lo impide. Había
preocupación en varios de nosotros en el IFAI en que era un poco absurdo que el instituto de la transparencia no tuviera sesiones resolutivas públicas. A algunos de nosotros nos dio la impresión de que si funcionábamos
públicamente, también íbamos a hacer mucho mejor nuestro trabajo, ser más cuidadosos en nuestros argumentos y
que los comisionados tuviéramos mejores condiciones de rendición de cuentas. Con todo esto la presión
de medios, organizaciones, académicos, y la convicción de los comisionados de que había una paradoja
llegamos a la decisión de hacer nuestras sesiones públicas. Tomamos la decisión a mediados de año.
Cuál debe ser el formato, qué hacemos con la exhibición de información reservada y confidencial que
no podemos llevar a la sesión pública porque violamos la ley. En eso hemos venido trabajando, te puedo dar
la buena noticia de que estamos a punto de tener un acuerdo. Es muy probable que las sesiones públicas
prevean reuniones preparatorias, donde antes de la sesión pública los comisionados ponentes podamos decir "en
este proyecto vengo ordenando una versión pública del documento porque estos tres párrafos me parece
están clasificados como reservados por estas razones". En esas reuniones los comisionados podríamos dirimir
sobre la información confidencial y reservada, y nos vamos a la sesión pública donde ya discutiríamos para resolver.
Hay experiencias internacionales, como la de Estados Unidos, en las que sólo son públicas las sesiones
en casos específicos.
Nosotros pretendemos que todas sean públicas. En ocasiones los modelos de otros países son así
precisamente por esa dificultad. Tú estás dirimiendo si un documento es o no público, si el pleno resuelve que no es
público, pues no puedes llevar ese documento a una discusión pública, pues para qué discutes, ya lo hiciste
público. Entonces, así estemos debatiendo sobre el expediente más reservado del Estado mexicano, la discusión
será pública, los comisionados tendremos cuidado de no aludir a esa información que pensamos sea reservada.
Lo que esta ley prevé es que, en ocasiones, por razones de orden público se mantenga cierta información
reservada.
¿Cuándo serán públicas las sesiones?
En noviembre.
* * *
En el nombre de Dios
Sin experiencia en el campo del derecho a la información, el ministro de culto devino en comisionado del
IFAI propuesto por el presidente Fox y ahora puede ser el sustituto de la presidente de ese organismo, a partir
del próximo año.
Horacio Aguilar Álvarez de Alba fue apoderado legal de la Arquidiócesis de México y es el autor de la
célebre argumentación jurídica para querer validar el
copyright de la imagen de Jesucristo. Alguna vez, Álvarez de
Alba declaró:
"El ejercicio de la ley no será inhibido por mi deseo de vivir una parte del Evangelio."
* * *
La oscuridad del IFAI
Las deliberaciones del IFAI deben ser públicas; siempre debieron serlo.
En las últimas semanas los comisionados de ese instituto se han enfrascado en discusiones que, en
realidad, muestran una resistencia importante para que el órgano de la trasparencia transparente sus intercambios y
sus resoluciones. Como vemos en la entrevista que publicamos aquí, hay la posibilidad de que los integrantes
del IFAI decidan reuniones previas, a puerta cerrada, con el fin de establecer las condiciones de la sesiones
públicas sobre la base de que hay datos e información confidencial que no podría difundirse. Ésa, sin duda, es
una machincuepa verbal que, en realidad, muestra una resistencia que lleva varios meses impidiendo que
las sesiones sean públicas.
El dilema sobre el carácter confidencial de la información y las reuniones públicas donde esto se discuta,
es falso: no tienen por qué revelar esos datos reservados. La discusión pública dirimiría, precisamente, si esos
datos son reservados y confidenciales, sin necesidad de exponerlos antes de la decisión de los comisionados.
etcétera