Duelo
Abril fue un mes aciago para el periodismo mexicano. En sólo 15 días dos comunicadores fueron asesinados, y otro se encuentra desaparecido. En los tres casos hay abundantes indicios de que el crimen organizado se encuentra detrás.
Apenas comenzaba abril, cuando el día 2 desapareció Alfredo Jiménez Mota, reportero del diario El Imparcial, de Sinaloa. Horas antes, el joven reportero había cancelado una reunión con una compañera de trabajo, dado que su "informante" sobre los temas del narcotráfico que había revelado lo había citado de emergencia. Hasta el cierre de la edición (28 de abril) se ignora su paradero.
Tres días después, el 5 de abril, Guadalupe García Escamilla, reportera de Stereo 91, radiodifusora de Nuevo Laredo, Tamaulipas, sufrió un atentado también, se presume, vinculado al narcotráfico, pues éste era un tema que abordaba continuamente en sus informativos. Tras permanecer 11 días en terapia intensiva García Escamilla murió el 16 del mismo mes.
En medio de este escenario, el 8 de abril, Raúl Gibb Guerrero, director del periódico La Opinión de Poza Rica, Veracruz, fue acribillado a tiros. En este caso, tampoco se descarta la intervención del narcotráfico, aunque hay otros indicios que apuntan a bandas de ladrones de gasolina a los ductos de Pemex, tema que también era habitual en el rotativo que dirigía.
A estos casos se suman los de los cuatro periodistas asesinados en 2004: el 19 de marzo, Roberto Javier Mora García, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, del diario El Mañana; el 22 de junio, Francisco Ortiz Franco, del semanario Zeta, en Baja California; el 24 de septiembre, Francisco Arriata Saldierna, del diario El Regional, en Matamoros, Tamaulipas; en noviembre, Gregorio Rodríguez Hernández, del diario El Debate, en Escuinapa, Sinaloa.
Todo esto es inadmisible y las autoridades deben actuar de manera expedita y eficiente frente al clima de inseguridad que respecto del trabajo periodístico se ha expandido en los últimos días.
Pero ante todo vaya nuestro pésame por los compañeros asesinados, nuestra solidaridad con los deudos y nuestro más ferviente anhelo porque Alfredo Jiménez Mota aparezca pronto con vida.
etcétera