Violencia en TV
Los medios no lo inventaron; más aún, a través de ellos se suscitó la indignación y el reclamo social para
que hechos como ése no ocurran más. Esta vez no encontramos los relieves informativos que (casi) le son
inherentes a las pantallas de la televisión comercial para hacer de cualquier suceso todo un espectáculo, vimos incluso
un tratamiento mesurado y sobrio.
La nota en sí misma y por si faltaba las imágenes también dieron cuenta de una turba incontenible que
asesinó a dos agentes de la Policía Federal Preventiva y dejó herido gravemente a otro integrante de esa
corporación, el martes 23 de noviembre en San Juan Ixtayopan, de la delegación Tláhuac. Esto, con la omisión de
las autoridades de todos los niveles, por lo que los medios tampoco inventaron la irresponsabilidad de
esos servidores públicos ni las recriminaciones mutuas que se han hecho. El asunto es muy grave como para
no comprender esto.
Indignantes imágenes
Televisa no transmitió las escenas más violentas pues fue suficiente con algunas imágenes y el parte
informativo para dar cuenta de ese indignante episodio. Por su parte, TV Azteca difundió todo el material con el
que contó sin mediar ediciones; los "criterios informativos" de la televisora del Ajusco señalan "no suprimir
información que sea pertinente a la comprensión cabal de un hecho" (www.etcetera.com.mx). Sin embargo es,
por lo menos, discutible la consideración de que, para saber cabalmente lo que pasó el auditorio tuviera que
mirar el resultado criminal de un grupo de personas enardecidas.
¿Qué hacen al respecto otras televisoras del mundo?
En su artículo 10, el código de ética de la Asociación de Directores de Noticias de Radio y TV de
Canadá (RTNDA), vigente desde junio de 2000, sostiene que "Un reportaje sobre actividades criminales tales como
toma de rehenes, revuelta de prisión o actos terroristas serán hechos de manera que no ponga en riesgo
deliberadamente vidas, ofrezca confort y apoyo o provea de información vital al autor(es) del crimen. Los miembros
de la RTNDA no contactarán a las víctimas o los autores de actividad criminal durante el curso del evento con
el propósito de conducir una entrevista que podría interferir con una resolución pacífica".
Por otro lado, el Código Voluntario sobre la Violencia en la Programación de la industria televisiva
canadiense señala entre otros puntos: "en todos los programas con violencia debe insertarse un anuncio dirigido
al televidente indicando ese hecho; los programas noticiosos deben tener especial cuidado en la selección
y repetición de videos que muestren hechos violentos, así como en el uso explícito o gráfico de lenguaje
relacionado con historias de destrucción, accidentes o violencia sexual, que pudiera afectar a los niños y a sus familias".
El código de ética de TF1 (Francia), vigente desde 1994, es más preciso: "1. El respeto por las
diversas sensibilidades de los espectadores pide un aviso antes de que salgan al aire imágenes que puedan
perturbar o traumatizar a algunas personas. 2. También requiere que las imágenes violentas se limiten a los reportes
de noticias cuyo valor como ejemplo es demostrado por la noticia".
En Bélgica, en el tema de "Presentación de violencia", su código de principios periodísticos sostiene, en
forma genérica, que "Crímenes y terrorismo, así como otras crueles e inhumanas actividades no deben ser
glorificadas".
En Alemania, el artículo 11 del código de periodistas es categórico al sostener que "Violencia y brutalidad no deberían ser tratadas de forma sensacionalista. El reporte debe tomar en cuenta la necesidad de proteger a los menores".
Ese mismo artículo recomienda que "Cuando reportee las amenazas y actos de violencia, la prensa
debe cuidadosamente pesar el interés del público en la información contra los intereses de las personas y las
víctimas involucradas. Los reportes en estos acontecimientos deben ser imparciales y auténticos pero la prensa no
debe convertirse en herramienta de criminales o hacer cualquier tentativa desautorizada para mediar entre
criminales y policías".
Nueva Zelanda tiene un Código sobre la Violencia en la Televisión, que intenta ser "una guía sobre
cómo tratar el material violento al producir, compilar o presentar programas de televisión". De esos
preceptos sobresalen: "a) las empresas televisivas tienen la responsabilidad de asegurarse de que cualquier tipo
de violencia mostrada se encuentra justificada y es esencial en el contexto del programa; b) los
close up o tomas directas que muestren casos de cómo se llevan a cabo suicidios no deben ser mostrados, y c) en los
programas noticiosos debe tenerse especial cuidado con el tratamiento de la violencia, y el uso de material con
escenas violentas sólo debe usarse cuando sea considerado relevante y esencial para entender plenamente el
hecho narrado".
En el Código Europeo de Deontología del Periodismo, vigente desde julio de 1993, se lee: "En la
sociedad se dan a veces situaciones de tensión y de conflictos nacidos bajo la presión de factores como el terrorismo,
la discriminación de las minorías, la xenofobia o la guerra. En estas circunstancias los medios de
comunicación tienen la obligación moral de defender los valores de la democracia, el respeto a la dignidad humana, la
solución de los problemas a través de métodos pacíficos y de tolerancia y, en consecuencia, oponerse a la violencia y
al lenguaje del odio y del enfrentamiento, rechazando toda discriminación por razón de cultura, sexo o religión.
"Teniendo en cuenta la especial influencia de los medios de comunicación, fundamentalmente la
televisión, y la sensibilidad de los niños y los jóvenes, se evitará la difusión de programas, mensajes o imágenes
relativas a la exaltación de la violencia, el sexo y el consumo y el empleo de un lenguaje deliberadamente inadecuado."