En la CIRT se enojan con Radio 13
Por no seguir la línea dictada por la CIRT, Carlos Quiñones Armendáriz, propietario de Radio 13, recibió una reprimenda
por parte de los principales directivos de esa cámara. El hecho de que esa radiodifusora haya sido la única que ha abierto
sus micrófonos a los más conspicuos promotores de la reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión, ha provocado su disgusto.
Durante una reunión en la sede de la CIRT, efectuada a mediados de enero, el reclamo a Quiñones sonó fuerte:
"Todos estamos cerrando filas, cómo es posible que tú les estés dando voz (a los impulsores de la reforma)... Tomamos
una decisión y tú no las estás respetando."
Sin embargo, Radio 13 ha hecho caso omiso a las presiones. El 21 de enero, Abraham Zabludovsky entrevistó al
senador Javier Corral. Pero, sin duda, fue la cobertura de noviembre y diciembre la que causó la ira empresarial: el 16 de
noviembre Francisco Zea y Sergio Sepúlveda conversaron con los senadores Manuel Bartlett, Raúl Ojeda y Javier Corral; el 9 de
diciembre, Abraham Zabludovsky invitó al estudio al senador Felipe Vicencio, y el 14 de ese mes Jorge Santacruz lo hizo con Corral.
En las demás emisoras continuaron las distorsiones y el vilipendio o, porlo menos, las omisiones sobre el tema.
Además, varios conductores desairaron las reuniones informativas organizadas por la subcomisión encargada del dictamen. A la
sesión del 20 de enero sólo asistió Francisco Huerta (recientemente despedido de Radio Fórmula). Denisse Maerker, Adriana
Pérez Cañedo, Alberto Aguilar y Jacobo Zabludovsky prefirieron no participar. En tanto, a la reunión del 25 de enero llegaron
Enrique Lazcano y Francisco Zea. Ricardo Rocha y José Cárdenas no asistieron.
Además, en ese tiempo, los dirigentes de la CIRT no quisieron externar opinión alguna en relación con las 106
modificaciones al dictamen de la iniciativa de nueva LFRyT. "Lo harán hasta después del 16 de febrero", nos dijeron en sus oficinas,
aparentando respeto a los trabajos que se desarrollan en el Senado. Debajo del agua, no obstante, persiste la intimidación y el golpeteo.