Desencanto por el papel
Según la revista Forbes, la industria del cibersexo alcanzó durante 2001 ganancias de mil millones de dólares,
cifra con la que igualó los ingresos de las publicaciones pornográficas. La ausencia de control en Internet permitió
que las páginas Web alcancen en relativamente poco tiempo lo construido por las revistas eróticas en décadas:
desde los años 60 y 70, Penthouse,
Playboy y Hustler nacieron bajo el cobijo de la liberación sexual de la época, para
abrirse mercado ante los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense.
 |
Foto: 24 Hours in Cyberspace |
La amplia oferta de contenidos eróticos en la red es otro factor que ha mermado el crecimiento de las
publicaciones escritas, y elevado exponencialmente las páginas virtuales. La posibilidad de acceder desde el
porno soft hasta filias que tienen que ver con la violencia sexual o el sexo con animales, aleja a los seguidores de las otrora
controladoras de la industria pornográfica.
"El futuro del porno ha migrado definitivamente a los medios electrónicos", es la opinión de Bob Guccione,
el fundador de Penthouse y uno de los grandes pioneros en el género. Y es precisamente
Penthouse que recién cumplió 38 años en el mercado la revista que a últimas fechas más estragos ve en sus finanzas a causa del
auge del cibersexo, pues sus ventas cayeron a los 500 mil ejemplares, cuando en sus tiempos de esplendor los
números arrojaban cinco millones.
Por esta razón, General Media, empresa editora de la revista, decidió declararla en bancarrota al no poder
hacer frente a sus deudas (la cantidad ronda los 40 mdd). Otras publicaciones han corrido con más suerte a la hora
de sortear la crisis, tal es el caso de Playboy
que ha logrado mantener un tiro de 3.2 millones de ejemplares al mes.