¿De qué sonríe?
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Foto: Gullermo Cardoso |
Denisse no comprende por qué un pintor, de cuyo nombre no pudo acordarse, dibujó a la
Mona Lisa en un cuadro tan famoso. Como si el cuadro fuera famoso en sí mismo y, ahí, Leonardo Da Vinci hubiera tenido como
huésped a la célebre mujer de la enigmática sonrisa. La ex
Big Brother no comprende esa pintura (ver páginas 38 y 39 de
esta edición).
A lo largo de los siglos, La
Gioconda ha despertado el interés por definir si su sonrisa es alegre o triste, más
aún, si es o no una sonrisa. La más reciente apreciación sobre ese cuadro de Da Vinci (1452-1519) fue expuesta por
la profesora de la Universidad de Harvard, Margaret Livingstone, quien sostiene que el pintor florentino explotó
una propiedad biológica del ojo humano un fenómeno llamado visión periférica. Se basa en la forma en que la
retina recoge la luz. Cuando se observa algo directamente, la luz cae en la estructura central llamada
fovea que es la responsable de manejar la luz de alta frecuencia espacial. Pero la luz de objetos que se observan fuera de la
esquina del ojo cae en una parte periférica de la retina que está mejor adaptada para captar la luz de baja o
mediana frecuencia espacial.
Livingstone cree que la sonrisa de la
Mona Lisa cambia de acuerdo con lo que el ojo del observador mire. "Si
el centro de la mirada es el fondo de las manos lo que significa que su boca es vista desde el lado de la periferia
ocular o visión de baja frecuencia la boca de la
Mona Lisa aparenta ser más alegre. Pero esa sonrisa alegre se
desvanece cuando se observa su boca, como una débil estrella que desaparece cuando la observas directamente".
Esta información fue publicada el 19 de febrero en
La Jornada, que la retomó a su vez de
The Independent. Quizá, sólo quizá, aquellas apreciaciones sobre esa obra ayuden a la flamante modelo de
Playboy a revalorar su gusto pictórico.