Y sigues tan jovencito
Salvador Quiauhtlazollin
Se le mostró entregándose a todo tipo de placeres: entrando al nirvana de las drogas, deleitándose
con alcohol, penetrando y siendo penetrado por todos los orificios. Fue personaje de escenas sicalípticas,
relatos pornográficos, canciones obscenas, dibujos pervertidos.
Nunca en su existencia había caído tan bajo, nadie se imaginó verlo convertido en un depravado
insaciable. Y lo más sorprendente es que habían sido sus propios amos, los decanos del entretenimiento infantil,
quienes lo habían sometido al escarnio. Y todo por dinero.
 |
|
Pero las cosas salieron bien, al menos para la casa Disney: las leyes mundiales cambiaron, auspiciadas
por el gigante de los dibujos animados, Hollywood, Sonny Bono y otros personeros; y la explotación de obras
de carácter intelectual se extendía por 75 años más, manteniendo el negocio en familia. En su virginal
trayectoria, Mickey había probado los placeres para mostrar a que tipo de tropelías se enfrentaría si se permitía que
los derechos autorales fenecieran y pasara a ser dominio público, como de acuerdo con la ley le correspondía.
Fue el ejemplo perfecto: los cambios se aprobaron, las transnacionales respiraron tranquilas; Disney seguirá
explotando al roedor y muchas generaciones vivirán opíparamente gracias a las regalías.
¿Por qué escoger a Mickey Mouse cómo víctima de la concupiscencia para lograr cambios legales?
Después de todo, Disney dispone de un arsenal de personajes inagotable, casi todos, en su totalidad, idolatrados
por la infancia mundial. Quizá la suricata tercermundista, el oligofrénico Tribilín o el frustradamente neurótico
Pato Donald hubiese hecho también un buen papel en el banquillo testimonial. Mas para la cultura pop, para
millones de personas y para los árbitros del derecho internacional, sólo hay un inocente e incorruptible: Mickey Mouse.
El roedor, que en la vida real no ha evolucionado desde el mioceno, en sus siete décadas y media
ha presentado diferentes cambios, de recatado infante post Gran Depresión, a
raver skato . Luego de su debut en el
corto Steamboat Willie, en noviembre de 1928, su carrera cinematográfica se desarrolló
fundamentalmente en los primeros años de la década de los 30. Mas su biografía oficial es falsa desde un principio: en
realidad Steamboat Willie se trata de la tercera película filmada con él como protagonista, pero fue la primera
estrenada. En 1932, se filmaron 14 con la sabandija como principal estrella. Dicen sus entusiastas apologistas que "a
lo largo de sus 135 filmes, Mickey Mouse fue cazador, bombero, pescador, músico, cartero y mago;
vivió aventuras en Arabia, en Hawai, jugó al polo, patinó sobre hielo, sorteó los problemas que le presentaban
sus enemigos, se divirtió con sus amigos y contó siempre con la compañía de su amada, Minnie, y su fiel
compañero, el perro Pluto (agreguemos que el chiste mexicano hace responsable a este último personaje del Sida
del roedor).
Pero el momento de madurez, de dejar de ser simplemente un personaje más entre otros, llegó al ratón
en 1940. Su padre, Walt Disney, le incluyó en su mejor proyecto, un plan adulto que le daba a los dibujos
animados su carta de madurez:
Fantasía, controvertida película que costó más de dos millones de dólares e intentó
unir la animación con la música clásica. Leopoldo Stokowski, director de orquesta, recibió un Óscar por su
trabajo para el filme. Aunque resultó en su momento un fracaso comercial, con el paso de los años,
Fantasía se convirtió en uno de los cinco filmes animados más importantes de la historia y en una verdadera mina de oro,
gracias a las reediciones, que recaudaron millones de dólares en todo el mundo. En los 60, para no ir más lejos,
lució un psicodélico póster y sus estrambóticos colores hicieron los deleites de los amantes del ácido.
Una década después, cuando Disney soñaba con construir Disneylandia, se asoció con la cadena ABC
para llevar el Mickey Mouse Club a la TV. El show debutó el 3 de octubre de 1955 y logró una enorme
repercusión de más de dos décadas. Se convirtió en uno de los programas tradicionales de la TV estadounidense.
Su transmisión fue mundial, pero el resto del orbe tenía sus propios clubes (como los del Tío Gamboín), y no
se le prestó demasiada atención a este ideologizado pastiche.
A partir de 1953, Disney, como empresa, cambió su política y dedicó más atención a los parques
de diversiones y la televisión, y no produjo más películas de Mickey. Fue hasta la década de los 80 cuando la
alimaña apareció en otros tres filmes. En
Fantasía 2000, el pequeño mamífero repitió el corto de la
Fantasía original: "El aprendiz de brujo".
Hoy, ratón Miguelito, que cumples 75 años, se te recuerda en etcétera como icono pop, adalid de un gran negocio, emblema anticomunista y ápodo de un desafortunado entrenador incapaz de hacer cambios. Y sigues tan jovencito.