En los primeros años de los 90, y en medio de aquella bonanza, Clemente Serna Alvear concursó por el paquete de medios de los canales de televisión13 y 7. En tal empresa, Serna se asoció inicialmente con Adrián Sada González y Joaquín Vargas
Gómez4 para conformar el Grupo Medcom, entonces el gran favorito para ganar la subasta. El capítulo final es de sobra conocido: en julio de 1993, Radio Televisora del Centro de Ricardo Salinas Pliego ganó la adjudicación. Un año después, Clemente Serna vendió a Grupo Radio Centro (GRC) sus estaciones radiofónicas. A partir de entonces otra historia se escribiría para Monitor.
Relaciones peligrosas
El 29 de noviembre de 1994, GRC de la familia Aguirre anuncia que por un precio de casi 135 millones de dólares había comprado a Clemente Serna la totalidad de las acciones de Radiodifusión RED,5 que incluía las frecuencias en el DF de Radio Red AM y FM y Alfa, así como la XEDKR AM de Guadalajara. Sin embargo, días después ocurrió el "error de diciembre", y a partir de la crisis financiera que vivió el país, se renegoció el acuerdo de compra. No obstante, Radio Centro se hizo de las frecuencias de Serna Alvear y entonces surgió Infored, propiedad de Grupo Medcom encargada de la producción de
Monitor, que prestaría servicios a Radio Centro durante diez años.
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La tenencia accionaria de Infored era entonces 75% propiedad de la familia Serna y 25% de Gutiérrez Vivó. Cuatro años después, en diciembre de 1998, Medcom informa la venta de sus acciones al periodista quien entonces buscaría consolidar a Infored como un consorcio de medios al incursionar en televisión y al comprar El Heraldo de México en octubre de 2003. Esto obligó a que Gutiérrez Vivó y la familia Aguirre revisaran el contrato de Infored y GRC. Dicho acuerdo comercial, firmado el 23 de diciembre de 1998, estipulaba que Monitor continuaría transmitiendo en Radio Centro, que absorbería los costos de producción del informativo. El contrato tendría vigencia de más de 16 años, con fecha de vencimiento el 30 de junio de 2015, y GRC dio como adelanto a Gutiérrez Vivó 15 millones de dólares, además de un presupuesto anual que le asignaría para solventar los costos de Infored. También, y como parte del acuerdo, la familia Aguirre entregó a Gutiérrez Vivó las frecuencias XEFAJ y XEJP de AM (valuadas cada una en cinco millones de dólares).
Sin embargo, la relación entre Infored y GRC no tuvo la prosperidad que las partes desearon.6 A la postre, el acuerdo resultó desventajoso para GRC, pues de los ingresos que el grupo percibía por concepto de Monitor, la mayor parte retornaba directo a Infored (75 a 80% a decir de fuentes de la organización radiofónica). Los principales
problemas comenzaron a surgir a raíz de los desacuerdos sobre el presupuesto anual que Radio Centro debía otorgar a Infored.
En entrevista con etcétera, Álvaro Fajardo, representante legal de GRC, explicó los parámetros que regían
los recursos que Radio Centro debía entregar a Monitor. "Resulta que este presupuesto tenía reglas de incremento
muy precisas a las cuales debería sujetarse. Y esas reglas eran la inflación, el incremento salarial del contrato ley para
los trabajadores de la industria y para corresponsales y agencias de noticias extranjeras se incrementaría en cuanto a
la paridad del dólar".
"Cada año se debería presentar el presupuesto, sin embargo cada presupuesto que presentaban nunca se ajustó
a esos parámetros, por lo que les fue impugnado [...] no se ajustaban a la inflación, se iba mucho más arriba. Aun así
se le pagó 1999 y 2000. Ya después el contrato decía que si las partes no se ponían de acuerdo se podía congelar el
último pago y así lo hicimos."
Además de este diferendo, a mediados de 2001 la familia Aguirre compró la estación Ondas del Lago en el 690 AM, y posteriormente la convirtió en La 69, que en agosto de aquel año comenzó a transmitir nuevos programas noticiosos bajo la conducción de Nino Canún y Jacobo Zabludovsky. Según el representante legal de GRC, la contratación de otros comunicadores no violó el contrato que el grupo había firmado con Infored. "El contrato no contenía ninguna especie de asociación, era un contrato de prestación de servicios. En el contrato se estipularon cláusulas para que no nos limitaran en el crecimiento".
Por su parte, también en 2001, Infored contrató a José Ramón Fernández y a su equipo; así surgió La Red
Deportiva. Con el formato de Los Protagonistas éste prestó sus servicios a Radio Centro durante un año,
incluyendo la cobertura del Mundial Corea-Japón 2002. En esa ocasión, las versiones periodísticas apuntaban en el sentido
de una negativa de GRC a pagar un monto de hasta nueve millones de pesos a Los Protagonistas. Al respecto,
Álvaro Fajardo explica que "nunca hubo una negativa de pago" pues la vigencia del contrato fue de un año el cual fue pagado con puntualidad. Posteriormente, el servicio continuó brindándose, "nosotros no podíamos pagar
esas cantidades, les pedimos 'vamos a negociar' y fijar otras cantidades. Finalmente pagamos lo que fijó un juez".
Desencuentros como éstos llevaron a un rompimiento total. El 2 de mayo de 2002 Gutiérrez Vivó demandó la rescisión del contrato con GRC, además de un pago por daños y perjuicios. Así comenzó un largo litigio que tuvo como primer parada la Corte Internacional de Comercio (CIC): ambas empresas se sometieron a un proceso de arbitraje que significó, a principios de marzo de 2004, la condena de Radio Centro a pagar 21 millones de dólares a Infored y la rescisión del contrato. GRC buscó nulificar esta disposición en tribunales mexicanos y lo consiguió, gracias a una resolución del juez 63 de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del DF. En agosto de 2005, Gutiérrez Vivó obtuvo un amparo judicial que ratificaba la validez del laudo de la CIC.
El 1 de marzo de 2006, la Suprema Corte de Justicia, que atrajo el caso debido al interés público que había desatado, lo devuelve a los tribunales colegiados que, se espera, presenten una resolución final y definitiva entre agosto y septiembre de este año.
Éste ha sido el largo camino, contado en pocos párrafos, del conflicto judicial en tribunales; al aire, la
disputa entre GRC e Infored ha tenido sus propios derroteros.