La aventura de los tres sobrevivientes mexicanos hallados cerca de las Islas Marshall suscita un océano de dudas. Sin embargo, para la mayoría de los medios, destacadamente los electrónicos, esta historia fue tan extraordinaria que incluso opacó notas de
mayor relevancia como los acontecimientos en la capital de Oaxaca, las elecciones en Chiapas o el plantón-bloqueo de los miembros de la Coalición por el Bien de Todos en la ciudad de México.
Durante varios días, desde que a mediados de agosto se informó del periplo de los pescadores nayaritas hasta su arribo al
aeropuerto de la capital mexicana, los principales noticieros destinaron minutos y minutos para dar cuenta de casi nada.
Interminables conversaciones con los propios sobrevivientes, con sus familiares, amigos, conocidos, etcétera, que resultaban totalmente insustanciales y, sobre todo, repetitivas.
Para "contar" esta supuesta odisea las dos principales televisoras enviaron corresponsales a las comunidades de donde son originarios Salvador Ordoñez, Jesús Vidal y Lucio Rendón. También enviaron reporteros a las Islas Marshall para esperar la llegada de los famosos personajes y acompañarlos en su vuelo de regreso a México.
Como colofón de esta desmesurada cobertura, el 25 de agosto por lo menos los noticieros matutinos de Televisa y Azteca
improvisaron foros en alguna de las salas del Aeropuerto Benito Juúrez y desde ahí transmitieron. Por supuesto, la disputa por tener entrevistas exclusivas con los célebres pescadores, no se hizo esperar. Carlos Loret de Mola conversó con dos de ellos, mientras que Ana María Lomelí lo hizo con el tercero. Al iniciar la conversación, el conductor de Primero Noticias lanzó esta emblemútica frase que resume el valor de la noticia: "A Luis Miguel no lo reciben con tanta parafernalia cuando llega a México, ¡eh!".