La política de comunicación social del gobierno de Vicente Fox tiene como base la aplicación de tres principios fundamentales:
1. El derecho de la sociedad a la información.
2. El derecho social a la libre expresión.
3. El derecho ciudadano a participar en las decisiones públicas.
La gente quiere saber la verdad de lo que hace el gobierno y tiene todo el derecho. Un gobierno que aspira a ser democrático no puede limitar, y mucho menos coartar, la libertad de expresión.
El nuevo gobierno entiende la libre expresión de las ideas como un derecho que todo mexicano tiene desde el momento mismo de su nacimiento, no como una concesión otorgada por los funcionarios públicos.
La libre expresión de ideas,
opiniones y pensamientos incluye la
crítica a la autoridad, el debate público, el libre intercambio de ideas
y el derecho a la diferencia.
Una sociedad libre no puede
existir sin medios de comunicación libres.
No permitiremos la impunidad, mucho menos la censura
Los medios de comunicación
seguirán teniendo como función
principal la difusión de información, cultura, educación y entretenimiento, reflejando siempre la diversidad de opiniones.
Tenemos claro que los medios
son un negocio. No estamos en contra de su derecho lícito a obtener
utilidades. Sin embargo, es claro que los medios también tienen una
responsabilidad social. Desde esta perspectiva es preciso que los medios
no confundan el interés público con
el interés comercial. Debemos procurar, en todo momento, que sean intereses complementarios.
Estamos seguros de que la libre competencia es un factor
esencial para fortalecer el ejercicio honesto de la actividad que llevan a cabo
los medios de comunicación.
Concebimos la información
noticiosa difundida por los medios de comunicación como un servicio
público, con una clara separación
entre la información y la opinión.
La transición requiere de la participación de todos
Por esta razón los mexicanos
tenemos el derecho a participar en las decisiones públicas que nos
afectan. Con información oportuna, clara y suficiente, tendremos la
posibilidad de aportar nuestras ideas, opiniones, experiencias y sugerencias para el mejor logro de los grandes
objetivos nacionales.
El gobierno y los medios de comunicación tenemos una meta común: estamos llamados a servir a
la sociedad.
Transparencia: un gobierno de puertas abiertas
Un gobierno transparente es
aquel que informa, rinde cuentas, escucha y está cerca de los ciudadanos. La
democracia funciona mejor cuando el ciudadano tiene acceso a la
información, pero sobre todo cuando la población en general tiene la
posibilidad de ver, analizar y revisar lo que su gobierno hace. Todo
ciudadano tiene derecho a solicitar y recibir documentación generada por el
gobierno y a participar de las decisiones gubernamentales que le afectan
de manera directa. La influencia que puede y debe tener el ciudadano
en el gobierno no debe limitarse al día de la elección.
La transparencia va más allá. Por este motivo, es preciso abrir
todos los canales y medios que el Estado tenga disponibles para hacer
que el ciudadano tenga acceso a la información gubernamental y su voz
sea escuchada y atendida.
La gente tiene el derecho de conocer las acciones que lleva a cabo
su gobierno y de usar esa información para influir en aquellas decisiones
que le atañen. Los ciudadanos
también tienen el derecho de participar en
el proceso político del país tanto
como lo deseen. Y para hacerlo mejor, es necesario que cuenten con la
información que les sea necesaria para ser parte activa de dicho proceso.
La transparencia trae consigo,
entre muchas otras cosas, el derecho a saber quiénes forman parte de
su gobierno, cuánto tienen, cuál ha
sido su trayectoria, qué han hecho y
qué piensan hacer los funcionarios de primer nivel.
El Presidente de la República pondrá el ejemplo
De la misma manera, debe quedar claro que el ciudadano y los
medios no tienen el derecho de acceder a toda la información que está
en manos del gobierno.
Se hará una detallada
evaluación con el gabinete del Presidente de
la República para definir la forma como el ciudadano podrá acceder a la
información gubernamental y precisar aquellas excepciones en las que
ésta se tendrá que negar. Por el
equilibrio de poderes, queda claro que nuestra propuesta no podrá aplicarse a
los poderes Judicial y Legislativo.
Realizaremos también las
consultas que sean necesarias con el Congreso, con el Poder Judicial y con
la sociedad en general para decidir cuáles de los expedientes se abrirán.
Lo que imperará en todos los casos será la razón de Estado.
Por la facilidad que nos brinda
la tecnología, uno de los primeros pasos que harán realidad la
transparencia será el uso eficaz de Internet.
Una nueva actitud
La nueva actitud implica que todos instituciones públicas
y privadas, medios de comunicación y sociedad en
general estemos:
1) Abiertos a la crítica.
2) Tolerantes frente a las discrepancias.
3) En favor de la información objetiva, de los
juicios fundados en hechos y datos, no de los rumores y mucho menos de las mentiras.
El gobierno federal hará lo propio, y en todo momento procurará informar con franqueza,
de manera directa y oportuna. Además, pondrá en marcha todas las acciones que sean necesarias para mantenerse siempre cerca de la
ciudadanía.
Relación digna que destierre la corrupción
Tenemos muy claro que a lo largo
de los años se desarrollaron muchos vicios en la relación entre el
gobierno y algunos medios de comunicación y que estas acciones fueron en
detrimento de la información democrática,
plural y transparente a la que
todos los mexicanos teníamos derecho.
La transparencia está
directamente vinculada con la honestidad. En la relación del gobierno con los
ciudadanos y los medios que acudan por información, no habrá
favoritismos, tratos especiales o actitudes corruptas.
Todos los ciudadanos y todos los medios tienen para
el gobierno la misma importancia, cada uno desde su ámbito específico de
acción. Tenemos claro que tanto la prensa escrita como los
medios electrónicos van a públicos cada vez más diversos
y segmentados, y que nuestro mensaje ha estado mejor
diseñado en la medida en que hemos identificado y conocido
mejor a cada medio.
Pero lo que no marca ninguna diferencia entre ellos es el
respeto que medios y ciudadanos se merecen. Por lo tanto, es nuestra
convicción que no existen ciudadanos
o medios de comunicación ni de primera ni de segunda.
Al igual que en el resto de la
administración se aplicará todo el
peso de la ley contra aquellos funcionarios o servidores públicos que
cometan cualquier acto
de corrupción en la política de
transparencia informativa.
Más garantías a la libertad de expresión
El gobierno federal no limitará en ningún
momento, en ningún medio y de ninguna manera
la libertad de expresión. Acataremos lo
dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos
del Hombre, promulgada por la Organización
de las Naciones Unidas:
"Todo individuo tiene derecho a la
libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de
no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y el de
recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de
fronteras por cualquier medio de expresión."
El nuevo gobierno está
consciente de que el marco legal que regula la libertad de expresión y el derecho a la información es insuficiente y
está desfasado. Sabemos bien que
es preciso y urgente contar con un nuevo marco legal acorde con el
cambio que decidieron la mayoría de los mexicanos y con los desafíos que
impone el desarrollo tecnológico en un mundo globalizado.
Pero el proceso de transición a la democracia no se agota en una
reforma jurídica. La política de
comunicación social del gobierno federal avanzará a pesar de las
limitaciones legales. Esperamos lo mismo de los dueños, directivos y trabajadores
de los medios de comunicación.
Todos los medios de
comunicación tendrán independencia política.
La prensa tiene una enorme responsabilidad frente a sus lectores
y audiencias.
Los que tenemos la obligación de informar no podemos ni
debemos eludir nuestra responsabilidad social. Demostremos, juntos, que podemos
estar muy pronto a la altura de
las expectativas que los ciudadanos tienen en todos nosotros.
Para hacer plenamente efectivo
el derecho a la información y la libertad de expresión se llevará a
cabo una minuciosa revisión del marco legal vigente y se harán todas las
consultas que sean necesarias para modernizarlo y adecuarlo a las
necesidades del México del siglo XXI.
La obligación de informar
Primero, dará todas las
facilidades para que los medios de comunicación puedan llevar a cabo sus
tareas con eficiencia, responsabilidad y profesionalismo.
Segundo, dialogará
constantemente con los líderes de opinión
para conocer de manera directa las opiniones, inquietudes y sugerencias
de la sociedad a través de sus líderes.
Tercero, informará siempre
con oportunidad, porque las noticias no pueden esperar.
Cuarto, los medios contarán
permanentemente con información sobre los temas de interés nacional,
a través de alguna de las siguientes formas:
1) La conferencia de prensa
diaria que dará la vocera oficial de la
Presidencia de la República. En ésta se informará la posición del gobierno federal.
2) Información proporcionada por los titulares de las secretarías y/o
dependencias a través de comunicados, boletines o de su propio vocero.
Consideraciones:
En temas específicos se dará
información detallada a los medios a través de los canales institucionales:
los propios secretarios, su vocero, a quien ellos designen, o la vocera
oficial del Presidente.
Este esquema de conferencias de prensa entrará en vigor a partir de
la segunda semana de diciembre del 2000. Sin embargo, deberá
adecuarse en fechas y horarios de acuerdo con la agenda del Presidente.
Se evitarán, en la medida de lo
posible, las entrevistas de banqueta. Sin embargo, habrá información
disponible y en todo momento por alguna de las dos vías
expuestas anteriormente.
En ocasiones, los secretarios o sus
voceros acudirán directamente a las oficinas de la
Presidencia para ampliar información de interés.
Vocero presidencial
El Presidente de la
República es fuente generadora de información y noticias en todo momento. Los representantes de los
mediosde comunicación contarán
diariamente con información oportuna y organizada.
El equipo de comunicación del gabinete trabajará en forma
coordinada para que la sociedad tenga una visión completa
y detallada de lo que hace a diario el gobierno federal.
La obligación de informar no sólo se limita a dar
cuenta de los problemas o aspectos negativos. Se ha dicho que
las buenas noticias no son noticias.
Es preciso contar con un ambiente de confianza social para atraer las inversiones, para
dar certidumbre a los procesos políticos y para darle confianza a los
ciudadanos en su futuro.
Haremos un llamado a los medios de comunicación masiva
para que se sumen a la creación de "un buen ánimo social", sin
menoscabo de sus responsabilidades ni de afectar su libertad.
Impulso y promoción de códigos de ética
En ningún país la ética sustituye
a las leyes sino que es complementaria. Independientemente de
que se llegue a un consenso para reformar el marco jurídico, el nuevo
gobierno sugiere la instauración de códigos de ética para cada
medio de comunicación masiva que opere en nuestro país.
Las experiencias
internacionales en esta materia han sido exitosas y se ha demostrado que, antes
que limitar la libertad, el código de ética puede consolidar la
confianza de la gente en los medios de comunicación.
De los diversos aspectos que el código puede incluir,
sugerimos poner atención sobre:
1) El derecho de la gente a recibir información veraz.
2) La responsabilidad social
del periodista, sobre todo cuando la información se considera como
un bien social y no como una simple mercancía.
3) El acceso y participación
del público, lo que incluye la obligación de corrección, la
rectificación y el derecho de réplica (con la
responsabilidad de corregir los errores en el mismo espacio
donde fueron cometidos).
4) El respeto a la vida privada y a
la dignidad del ser humano.
5) El respeto a los valores
universales y a la diversidad de culturas.
De igual forma, sugerimos una
estrategia conjunta, entre el gobierno y los medios de comunicación,
para que los periodistas y líderes de opinión tengan las garantías para
salvaguardar su integridad física, el
secreto de profesión y la denominada
cláusula de conciencia.
A cambio de ello, la sociedad espera de los informadores actuar
con responsabilidad y profesionalismo. Los representantes de los medios no tienen razón para ser rudos o irrespetuosos cuando estén haciendo su trabajo.
Tampoco deberán ser actores o protagonistas de una noticia,
cuando su deber es sólo reportar la noticia. En los casos que sea posible,
pero sobre todo en los grandes medios de comunicación, es recomendable la incorporación de la figura del
ombudsman, que genere confianza en los ciudadanos, que sirva de
intermediario en los conflictos y contribuya a
dirimirlos con propuestas de solución.