¿Crónica de una muerte anunciada?
Para explicar su salida como director general de
La Crónica de Hoy, el pasado 15 de abril, en
su columna habitual publicada en ese diario, Pablo Hiriart se
refirió a los ciclos que "invariablemente
se cumplen" y, en seguida, mencionó el "buen
arreglo" al que llegó con el presidente de la
empresa, Jorge Kahwagi, para "seguir ligado a
Crónica" como asesor y columnista del diario. Desde ese
día, Salvador García Soto es el director general del
rotativo. Soto es titular de la columna "Serpientes
y escaleras", publicada en ese diario. Se trata de un espacio
donde ha privado el estilo de
intentar develar los vericuetos de la política y los
políticos, aunque en esa pretensión se ha llegado a
incurrir en distorsiones informativas y éticas, de las que en
etcétera hemos dado cuenta.
La noticia de la salida de Hiriart
sorprendió a varios de los principales colaboradores del ahora
ex director general de
Crónica, incluso algunos de
ellos se enteraron del asunto al leer el diario.
Consultados por esta revista, no podían confirmar o desmentir
los rumores sobre una intensa
discusión suscitada entre Hiriart y Kahwagi, ocurrida el
viernes 12 de abril, cuando ambos revisaron la venta
de ejemplares y las facturas por cobrar.
Luego de saberse que Pablo Hiriart dejaba la
dirección general de
Crónica, Julián Andrade Jardí
y Rafael Pérez Gay renunciaron a sus cargos, uno era
subdirector y otro director del suplemento
cultural Crónica Dominical. También
renunció Francisco Báez como colaborador habitual del
diario,
donde escribía la columna "Viernes". Báez fue
subdirector de
Crónica y una de las dos personas a las
que Hiriart mencionó en su texto de despedida (la otra fue
Hermenegildo Castro).
Ojalá nos equivoquemos. Consideramos que
hay una serie de decisiones que marcan una
tendencia rumbo a la desaparición del periódico, que
tiene ventas muy bajas tanto de publicidad como
de ejemplares. Sin duda, en el centro de aquellas determinaciones
estuvo la preocupación por
dar viabilidad financiera a un proyecto periodístico que
mostró enormes aciertos
aunque, comprensiblemente, no estuvo exento de pifias y, sobre todo,
no encontró sustento en el mercado.
Primero fue el malogrado nuevo formato, resuelto
desde el 20 de febrero de 2001. Con éste
se pretendía darle mayor soporte informativo y más
agilidad periodística al diario, en el cual tendrían
un relieve fundamental las imágenes y las gráficas.
Luego estuvo la decisión para que, desde el 15
de febrero, Crónica dejara de circular sábados y
domingos. Más tarde se da la salida de Pablo Hiriart
y la renuncia de los colaboradores a la que aludimos líneas
arriba. Junto con esto, durante la
última semana han sido despedidos cuatro coeditores y un
"prensista". Actualmente, el periódico se
hace con sólo 42 personas.