En su más reciente libro Julio Scherer García dice: "Mi vida no es sólo mía. Una parte, no sé cuál, no sé
cuánta, pertenece a Julio Scherer Ibarra". La defensa que hace este experimentado periodista de su hijo, a quien
presenta como un perseguido por la Procuraduría Fiscal de la Secretaría de Hacienda, llega al punto de solicitarle al
Presidente de la República "borrón y cuenta nueva". Comprensible postura de padre, igual que la de la señora Marta
Sahagún sobre sus hijos. Lo cuestionable es que, en el primer caso, dominen esos sentimientos sobre el periodista y
que, escudado en esa profesión, incurra en chantaje a través de denunciar sin sustento a los hijos de otros. En el
segundo caso, los sentimientos maternos no pueden socavar a las obligaciones que tiene la señora como ciudadana,
entre otras la de ser respetuosa de la ley. Por eso lo importante es el sustento legal que llegue a tener el entuerto de
todos conocidos.