Entre la grabadora y la cárcel
 |
Foto: Bernardo Moncada |
Con el argumento de proteger el derecho a la intimidad, hace unas semanas el gobierno japonés,
encabezado por el primer ministro Junichiro Koizumi, elaboró una ley enviada al Parlamento de ese país, donde se destaca
que se enjuciará al periodista que "de forma repetida y continua siga y acorrale a las víctimas de algún crimen o a
otras personas que han rechazado ser entrevistadas".
Apelando al derecho a informar, varios medios nipones han declarado su desacuerdo con esa iniciativa,
pues consideran que existirá una "interferencia no justificada del gobierno en el trabajo periodístico".
En México hemos tenido abundantes casos de abuso por parte de periodistas que buscan de cualquier modo una declaración, violentando a veces el derecho a la vida privada de los personajes públicos. Sin embargo, las
penas propuestas por el gobierno japonés resultan desmedidas.