Armas sin argumentos
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Bagdad/Foto: Newsweek |
Toda una estrategia de comunicación y manejo ante los medios, uniforme y disciplinada, desarrolló el gobierno español durante la pasada guerra en Irak. Desde que comenzaron los ataques y hasta dos días después de la
toma de Bagdad entre el 20 de marzo y el 11 de abril, el Ministerio de Defensa español instruyó a 19 de sus
oficiales para que asesoraran técnicamente a los medios de comunicación sobre el desarrollo del conflicto.
Con manual en mano dichos expertos fueron enviados a hablar con las televisoras y radiodifusoras,
principalmente. La finalidad del documento: utilizar a los oficiales para defender la poco popular política de apoyo del
gobierno español respecto del conflicto.
Con 62 preguntas y respuestas, cinco generales y 14 oficiales fueron armados para enfrentar a los medios, y
más allá de ceñirse al aspecto técnico tipo de armamento, desarrollo de las acciones militares, etcétera el manual
les dio estrategias para las cuestiones incómodas en las entrevistas.
Por ejemplo, el documento elaborado un mes antes del inicio de los ataques da por un hecho la existencia
de armamento de destrucción masiva en Irak lo cual aún no ha sido confirmado y vincula el régimen de Sadam
Husein con el terrorismo. Dos de las premisas con las que justificó el presidente José María Aznar el apoyo a la
intervención en Irak.
El manual cuenta con asesoría tan específica como la siguiente. Si el reportero pregunta: "¿Existe una
previsión de bajas?; el oficial tiene dos opciones para responder: 'En operaciones militares siempre existe el riesgo de
que se produzcan bajas', o 'dado el carácter de nuestra participación, se considera la probabilidad muy baja y se
tratará de minimizar en lo posible'". Y así, con cada uno de los temas espinosos.