No es la ética, son las finanzas
Las dos televisoras más importantes de México son las principales críticas de los partidos y, al mismo
tiempo, resultan ser las más beneficiadas del gasto dedicado a las campañas electorales. Al respecto, cerca de cuatro
mil millones de pesos serán invertidos este año, sobre todo en Televisa y TV Azteca, y por eso el interés financiero,
y no un repentino esfuerzo por servir a la sociedad, es el que determina si hay o no y cuántos espacios de
análisis político en los medios de comunicación.
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Foto: Mario Aldana |
Ahora abundan las emisiones de reflexión. TV Azteca es el ejemplo más notorio en virtud de que sus
directivos resolvieron que, desde el pasado 23 de febrero, todos los días haya programas que se refieran a las
elecciones próximas para crear espacios donde se anuncien los partidos.
Motivado por esas expectativas financieras, el cambio de la programación nocturna en Azteca sucede
justo cuando ha sido severamente cuestionada su credibilidad por el trato informativo que dio a raíz del conflicto
entre esa empresa y Televisora del Valle de México durante los últimos días del año pasado y los primeros de 2003.
Naturalmente, como sucede con cualquier otra empresa, la televisora del Ajusco busca obtener los
mayores dividendos posibles, pero el cambio en su barra de programación no busca restañar la credibilidad perdida
mediante una definición editorial refundadora que determinara como un servicio público la difusión de la oferta de
los partidos. Azteca aprovecha la cobertura y la influencia que puede tener la televisión, la importancia que a ésta
le dan los actores políticos y la duración de las campañas electorales. Y para eso estuvieron puntuales los
nuevos catálogos de programación con sus respectivas tarifas publicitarias.