Laura Islas Reyes / Daniel Santoro
¿Cuáles son las principales diferencias entre el periodismo que se hace en México y lo que pasa en Argentina?
En Argentina hay una prensa escrita muy fuerte, hay muchos lectores de diarios, por eso se da el hecho,
por ejemplo Clarín donde yo trabajo, los domingos tenemos un tiraje de 800 mil ejemplares y me contaban
mis colegas mexicanos que prácticamente sumando todos los diarios de México se llega a un poco más de un millón
de ejemplares. Entonces hay una tradición de diarismo muy fuerte en la ciudad de Buenos Aires y eso ha
permitido crear redacciones
con profesionales experimentados y notables que, por ejemplo, se da el hecho que
Clarín tenga un equipo de investigación, el cual yo integro, que estamos al margen de la rutina de trabajo diario, somos
cuatro periodistas que tenemos el "privilegio" de poder dedicarnos a investigar nuestros temas, una semana, dos o lo
que fuese necesario y no veo que eso exista en los diarios de México.
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Daniel Santoro |
Hay un esfuerzo también por mejorar la calidad de los textos en Argentina, frente a la competencia, aparte de
la radio y televisión, de Internet, y entonces hay todo un trabajo, un esfuerzo de edición y de incorporar a los
lectores. Que cada vez haya más un
feedback, que se registren los mensajes que llegan, por ejemplo todos los
periodistas ponemos la firma y nuestro correo electrónico, entonces
tenemos lectores que llaman para quejarse, aplaudir o
decir que nos equivocamos en tal texto. Y también que en los grandes diarios en Argentina todos tienen un
departamento de capacitación porque, como dice García Márquez, éste es el mejor oficio del mundo pero también es un oficio
que fosiliza conocimientos, uno puede leer, cuando empieza a trabajar, en el metro o en los aviones, entonces que
las empresas se preocupen por que los periodistas hagan cursos de capacitación, de perfeccionamiento, que hagan
becas, eso es importante. En México hay una resistencia a permitir que los periodistas en activo tomen este tipo de
cursos, que falten a trabajar un par de semanas para tener capacitación.
¿Por qué los medios no realizan periodismo de investigación?
Hay
varios factores, uno tiene que ver con la decisión de los propios periodistas de asumir los riesgos que
implica, los riesgos físicos, jurídicos y profesionales. Es más fácil cubrir el día a día que investigar un caso de
corrupción, hay también problemas de capacitación, no se sabe cómo hacer investigaciones de este tipo y también hay
empresarios periodísticos que evitan los temas conflictivos con el poder, pisarle callos al poder con una denuncia de
corrupción, de abuso de poder. Esos son elementos que limitan el periodismo de investigación en América Latina.
¿Qué papel juegan las filtraciones en el periodismo de investigación?
No deberían jugar ningún papel porque se supone que son datos
filtrados por algún sector del poder con la
intención de perjudicar a otro; el periodista de investigación tiene que buscar sus propios datos, hacer él mismo la
investigación, no esperar a que se la den en bandeja, ya dirigida para perjudicar a otros sobre todo en campañas electorales.
La filtración no sirve como materia prima de la investigación. No tienen que ver con el periodismo, porque el
periodismo por naturaleza es búsqueda, y si te lo traen en bandeja hay que sospechar.
Pero hay casos en que una filtración es una pista que detona o guía la investigación o cuando es la única
forma de acceder a cierta información.
Si es una filtración que tenga un dato verdadero, comprobable, puede ser que uno haga su propia
investigación. Habrá que buscar que eso es cierto y buscar el contexto de ese dato. Ahora puede ser que sea una filtración con
datos falsos, entonces uno debe tener cuidado. En general son datos falsos, o una parte de una historia que no cuenta
la otra; hay que evitar ser títeres de este tipo de maniobras políticas, religiosas, económicas.
Hace poco se dio a conocer, gracias a una filtración, que el anterior secretario de Gobernación entregó una
serie de permisos para operar casas de juego a una televisora, pero hubo medios que lo presentaron como una
investigación, incluso, alguna vez se entregó un Premio Nacional de Periodismo a lo que resultó ser una filtración.
Bueno, hablando de datos reales, si hay una investigación que hizo un fiscal,
la policía, bueno eso es una
primicia. En este caso tengo la primicia de una investigación, le pondré el valor agregado llamando a la persona y la
publicaré, pero no voy a engañar a mis lectores poniendo el rótulo de periodismo de investigación cuando realmente es
una buena exclusiva y nada más.
¿Qué pasa con el manejo de las fuentes, sobre todo cuando se trata de fuentes interesadas?
Es clave mantener y proteger nuestras fuentes de información cuando se trata de temas calientes, que
pueden llevar al despido de las fuentes si se está trabajando en el Estado o en una empresa privada o algún otro tipo
de consecuencias, represalias en contra de las fuentes. Los periodistas tenemos que ser muy detallistas,
preocuparnos mucho por que no se filtre el nombre de nuestra fuente porque nos vamos a quedar sin información y si
nosotros mismos rompemos el off the record vamos a perder
credibilidad, entonces nadie va a querer contar algo en el
futuro, como ha pasado en Argentina, cuando un periodista rompió el
off the record y dice fulano de tal fue el que
me comentó esto. Es muy importante proteger a la fuente. Hay que hacer una aclaración, no se trata de trabajar para
la fuente, orientar la información en su favor y mimetizarse con la fuente, que porque hay periodistas que
están acreditados en la Secretaría de Hacienda entonces piensan y escriben en favor de la fuente, no, no se trata de eso.
La relación entre un periodista y una fuente tiene que ser profesional, de mutuo respeto, a cambio del anonimato
nos dan datos comprobables, pero después el periodista toma distancia e interpreta como quiere los datos que recibió.