¿Cuál es el público de una cadena de televisión que transmite las 24 horas para todo el planeta?
Usted me pregunta, cómo han resuelto los dueños de esas cadenas el problema de cómo presentar el
discurso informativo. Pues bien, nivelando para abajo. Lo que entiende un semianalfabeto seguro lo va a entender
un universitario, pero al revés no. Mire un informativo con un cronómetro y verá qué poco tiempo le dedican a
cada noticia. Comprobará como se mezcla información con la publicidad.
¿Qué papel cumple la información en nuestra vida?
Tiene una relación extraordinariamente importante con la educación. Un periodista que cumple a conciencia
con su deber, contribuye enormemente a la educación de la sociedad de la que depende. Casi todas las decisiones
que tomamos están determinadas por la información que recibimos. Hay gente en nuestro país -también en
países desarrollados- que no tiene tiempo más que para prender la tele o la radio, y ver o escuchar lo que le echen.
Háblenos de la ley de radiodifusión vigente en Argentina.
La dictadura militar, en 1979, dictó una ley de radiodifusión que todavía está vigente. En el artículo 45
prohíbe que las asociaciones sin fines de lucro dispongan de ondas de radio o de señales de televisión. No es casual, en
la medida que el periodismo deja de ser el cuarto poder para convertirse en una correa de transmisión de los
poderes establecidos son necesarias leyes que impidan que este desarrollo tecnológico y científico sea aprovechado por
la ciudadanía.
Ese no es un fenómeno exclusivo de Argentina.
En 1979, la Unesco le encargó a un premio Nobel de la Paz, el irlandés McBride, la elaboración de un
informe sobre medios de comunicación en el mundo. Se formó una comisión internacional que elaboró un trabajo
larguísimo que, básicamente, decía: la información tiene que mantenerse plural. No hay ningún problema en que haya
medios en manos privadas, pero los Estados deben tener medios propios para ponerlos al servicio de los ciudadanos.
Este informe provocó, prácticamente, la desaparición de la Unesco. Los Estados Unidos de Reagan y la Inglaterra
de Margaret Thatcher retiraron de inmediato sus aportes a la Unesco. Fueron restablecidos hace unos pocos años.
Esa ley de radiodifusión impuesta por la última dictadura militar, ninguno de los gobiernos democráticos que
se sucedieron se atrevió a modificarla.
Es inadmisible que tengamos una ley de radiodifusión que, entre otras barbaridades, impide a los
ciudadanos comunicarse entre sí e interpelar al poder, aunque dispongan de los medios económicos y de la voluntad
necesarios. Evidentemente hay fuerzas muy poderosas que operan en ese sentido.
El gobierno de Kirchner, a fines de mayo, decretó la prórroga de las licencias de radio y televisión de todos
los grandes grupos concentrados.
Esas licencias vencían este año. El Presidente, con un decreto inmoral e ilegal -que casi ningún medio
comentó-, firmó una prórroga por diez años. Las prórrogas se dan cuando vencen si los licenciatarios pasan por una serie
de pruebas técnicas, financieras, culturales, etcétera. Canal 9 está en convocatoria de acreedores, con una licencia
de diez años más valoriza automáticamente su empresa. Al hacerlo le resulta mucho más simple salirse de la
convocataria. Nuestros medios están en manos de capitales extranjeros, hay muy pocos países que permiten esto. Es una
cuestión que a los ciudadanos debiera empezar a preocuparnos.
Sin embargo el debate de los medios es rehusado, en primer lugar, por los propios medios.
Es que hay muchos intereses en juego. A manera de ejemplo, hace dos años Grupo Clarín despidió a 200
trabajadores, cosa que, en principio, es legal; pero resulta que en la volteada incluyó a la comisión interna íntegra que acababa
de ser elegida por una asamblea general. Se sabe que el delegado sindical no puede ser despedido, salvo que cometa
un delito. Sin embargo, el sindicato -Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires-, no actuó para defender a
esa comisión interna. Por dos razones: porque esa comisión interna respondía a una orientación política diferente,
y porque Clarín es el mayor aportante a la caja del sindicato, por ser el mayor empleador de prensa del país. El
más grande grupo periodístico de Argentina despide en un solo acto y de manera íntegra a su comisión interna, el
sindicato no reacciona, y los demás medios no publican algo, ¿no le parece que es un tema que nos tendría que hacer
reflexionar a todos los que defendemos a un periodismo independiente?