La Jornada del terrorismo
Para los editores de La Jornada la masacre ocurrida en Gran Bretaña el pasado 7 de julio está plenamente
justificada. En un editorial acerca de los lamentables atentados terroristas ("Blair, ante el espejo de su barbarie"), el
rotativo dirigido por Carmen Lira plantea que ese país se buscó la matanza por participar con Estados Unidos en la guerra
de Irak (8/VII/05).
Incluso, el diario llega a insinuar que Londres se lo tenía bien merecido, pues "la tragedia ocurrió en el
contexto de una guerra en la que Gran Bretaña fue involucrada de manera injustificada, torpe y criminal por su actual
primer ministro, Tony Blair".
De esa postura editorial se desprende que el casi centenar de muertos y las decenas de heridos son poca
cosa, gajes del oficio, pues el periódico argumenta que "a fin de cuentas, a lo largo de más de un siglo el Estado
británico se había involucrado en muchas conflagraciones remotas (...) pero en su propio territorio no había sufrido
más ataques que los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, y uno que otro atentado de
los independentistas del Ulster, en décadas posteriores".
Se trata de una actitud arcaica, simplista, proveniente de lo más vetusto de la izquierda que justifica el
asesinato de inocentes, en un acto terrorista, haciendo alusión a las víctimas también inocentes provocadas por el otro
bando. En esta torpe, burda, simplificación de las cosas tomó parte Andrés Manuel López Obrador cuando señaló que
en México no hay peligro de que ocurran esos ataques terroristas, pues "(nuestro país) ha mantenido una política
de paz".
Ésta no es la primera vez que
La Jornada justifica las atrocidades derivadas del terrorismo. En numerosas
ocasiones, por ejemplo, ha encontrado coartadas para la barbarie de ETA. Según un editorial publicado en enero de 2004,
el gobierno español lleva a cabo una "campaña de persecución" en contra "de las ideas de soberanía", lo que "abona
el terreno para los violentos". ¿Qué pensarán al respecto los familiares del casi millar de víctimas de ETA?
Fue también por esos días cuando
La Jornada arremetió contra el juez español Baltazar Garzón porque
éste quería practicar una diligencia con los seis presuntos etarras que se encuentran presos en el Reclusorio Norte.
De "arrogante", "entrometido", "prepotente", "corregidor colonial" e "ignorante despectivo de las leyes" no bajaron
al magistrado. En aquella ocasión, el juez externó, vía una carta a la dirección del diario, su preocupación de que
los editores de La Jornada "presenten como paladín de la libertad y de la dignidad restaurada a una organización
terrorista que tantas muertes ha causado y que tanto dolor ha llevado y lleva a muchos hogares" (ver
etcétera, marzo 2004).
Sin embargo, en esta ocasión
La Jornada ha llevado su condescendencia al terrorismo a los excesos
más insospechados. Así, en el editorial del pasado 8 de julio no sólo encuentra justificaciones al atentado de
Londres, también lo hace en los casos de Nueva York y Madrid: "Una arrogancia de estilo imperial ha llevado a
varios gobernantes occidentales a suponer que es posible hostilizar a otras naciones y emprender guerras remotas y
mantener la destrucción y la sangre lejos de sus propias ciudades. Así lo creyó el gobierno de Estados Unidos hasta el 11
de septiembre de 2001. Así lo creyó Aznar hasta el 11 de marzo del año pasado. Y así lo creyó Blair, pese a las
experiencias amargas de sus colegas, hasta ayer".
En esta lógica de pensamiento, no es casualidad que el 28 de julio Blanche Petrich, destacada integrante
del equipo de La Jornada, haya corregido a Carlos Loret de Mola (en el espacio de
Hoy por Hoy, donde ella colabora), pues el conductor se refirió a el IRA como grupo extremista. "Yo preferiría que hablemos del IRA no como un
grupo extremista, sino como de un grupo por la independencia de Irlanda, pues es una definición menos
cargada políticamente". Esto pese a que minutos después la propia Petrich reconociera los "constantes" actos terroristas
del IRA, así como las mil 700 muertes que provocó ese grupo radical irlandés. "Extremismo", habrá que recordarle
es, de acuerdo con la definición de la Real Academia de la Lengua, la "tendencia a adoptar ideas extremas o
exageradas, especialmente en política".
Cierto, siempre será condenable el asesinato de inocentes, se trate de bombas plantadas en lugares públicos
o producto de una invasión, sin embargo, es inadmisible no sólo desdeñar a los organismos e
instituciones internacionales, sino además pretender justificar la venganza como sustituto de la justicia; alentar, pues, el ojo
por ojo como sin duda lo hace La Jornada.
etcétera