Recursos a las radios comunitarias
Igual que los demás medios públicos, las radios comunitarias deben contar con dinero previamente asignado
por el gobierno para el ejercicio presupuestal 2006; nos referimos, claro está, a las emisoras que han recibido los
permisos de operación correspondiente y aludimos específicamente a los recursos etiquetados. Además se encuentra la
necesaria modificación normativa para que tales medios públicos puedan comercializar espacios, o sea vender
publicidad, previa delimitación que establezca un tope máximo de facturación en ese rubro.
En los últimos cinco años el ingreso de los medios públicos por concepto de publicidad gubernamental no
ha rebasado el 6.5% del total que asciende a poco más de tres mil cien millones de pesos (el porcentaje significa
algo así como 201 millones 500 mil pesos). A dicha estrechez económica, junto con la añeja indiferencia tanto de
la actual como de las anteriores administraciones presidenciales en relación con la reforma de esos medios para
lograr que sean de Estado, se agrega su pobreza tecnológica y de contenidos. Los medios públicos no presentan
proyectos como forma de sustentar sus requerimientos financieros y, en consecuencia, sus programas son de desigual
calidad de contenido. (Además de que, ahora, no tienen el compromiso de informar al Estado sobre sus gastos.)
Como dijimos en páginas anteriores, el Estado moderno en las democracias contemporáneas debe garantizar el derecho a la información y eso significa, entre otras cosas, promover el fortalecimiento de
los medios públicos sobre la base de establecer derechos y obligaciones como las antedichas. En ese esquema de
cambios, vale la pena que el gobierno destine recursos para el funcionamiento de las radios comunitarias cuyo título
de operación está dentro de los medios permisionados. Según la consulta que
etcétera hizo a AMARC el monto anual para que tales estaciones operen es de dos millones 500 mil pesos, es decir, 0.08% del total destinado a los medios.
etcétera