José Yuste
La inversión para crear el periódico El Independiente fue la coronación de Carlos Ahumada como un
empresario público. Es curioso ver empresarios que buscan negocios públicos. Es el caso de Ahumada. El
empresario siempre echado para adelante, e incluso hasta arriesgando sus negocios con endeudamientos, hizo todo
para ser una persona pública.
Fue el principal contratista del segundo piso del Periférico cuando nadie creía en el proyecto. Iba por
todas las etapas del proyecto perredista, lo cual sonaba altamente arriesgado pero le daba credibilidad al proceso
de licitación.
Fue en la construcción del segundo piso del Periférico cuando Ahumada, como un empresario público,
tuvo su primer encontronazo con otro empresario de calibre muy alto: Carlos Slim Helú.
Ahumada había dicho que Carlos Slim Helú era su socio en una compañía. Hasta que un día decidió
dar entrevistas y decirlo abiertamente. La respuesta no se hizo esperar. Inmediatamente el Grupo Carso de
Carlos Slim, con toda su fuerza, desmintió tal versión. El comunicado del Grupo Carso señalaba, perfectamente,
que no tenía nada que ver con el empresario constructor.
¿Qué sabía Slim que no quería estar enredado con Ahumada?
Aun así, el empresario dueño del Grupo Quart siguió su camino, lo cual es digno de reconocérsele: jamás
dio un paso atrás. Ahora sabemos que sus jugadas empresariales eran sumamente riesgosas, no sólo por tener
que ver con contratos de los gobiernos perredistas donde se presume existía el favoritismo por actos de
corrupción, sino también porque era un empresario arriesgado al realizar muchas operaciones con crédito, con
préstamos, apalancando empresas, hipotecando otras.
Justo después de que Carlos Slim desmintió que Ahumada fuera su socio, el empresario mexicano de
origen argentino siguió su camino arriesgado y público: compró el equipo de futbol León.
La historia pública de Ahumada fue todavía mayor cuando terminó comprando otro equipo de futbol,
Santos, al Grupo Modelo. Y culminó con la creación de un nuevo periódico,
El Independiente.
Jamás se podrá decir que este empresario fue de perfil bajo. Todos sus negocios fueron públicos: la
participación de sus empresas constructoras para el segundo piso del Periférico, la compra de equipos de
futbol sumamente populares como el León y el Santos. La creación de un periódico como
El Independiente.
Sus negocios eran populares o públicos, demasiado para haberlos creado tan rápido. Es difícil
encontrar empresarios con perfiles tan abiertos como el del dueño del Grupo Quart. Su riqueza se generó en un par
de años, y ahora vienen los intentos de explicación de esta riqueza vinculados con la corrupción que hacía con funcionarios públicos ligados al gobierno perredista de la ciudad de México. La suposición es que de
esta manera amarraba los contratos de obras públicas en la capital del país.
Ahumada se hizo con un buen patrimonio en poco tiempo. De repente lo vimos surgir en la escena
empresarial comprando equipos de futbol, creando periódicos y, claro, ganando contratos de obra en el
gobierno capitalino. Todas las investigaciones hacen creer que una mala decisión administrativa, como la de
apalancarse mucho con créditos y dando garantías de sus bienes, precipitó los malos manejos de Ahumada que
siguieron al no querer vender El
Independiente justo cuando todavía lo podía hacer (sin el aseguramiento de bienes
de la PGR).
El de Ahumada es un caso empresarial curioso, de un hombre de negocios donde él mismo buscó un
perfil público, y suponemos buscando instrumentos de poder al entrar en los medios de comunicación. Y
como empresario tuvo su talón de Aquiles en el fuerte endeudamiento de su grupo empresarial para seguir creciendo.