Entonces, en este sentido, los medios tienen un rol importante en el cuidado del lenguaje.
Un periódico o una revista es todo lo que mucha gente lee, porque no llega a leer libros. Es, por tanto, su
único contacto con la palabra escrita, una enorme responsabilidad para los medios. Creo que es distinto en la radio,
por ejemplo, donde el lenguaje coloquial e improvisado tiene más espacio de legitimidad; allí se habla como la
gente habla, y nadie va a pretender que se hable en la calle con lenguaje literario.
¿Existen diferencias de contenido entre la prensa latinoamericana y la europea?
Hay buenos y malos periódicos en ambos lados. Para mí
El País y Clarín son buenos en cualquier parte,
mientras en Alemania, por ejemplo, existen los llamados "periódicos de boulevard", de la cadena Springer, que mienten
por sistema y tienen un nivel tan bajo que difícilmente encontraríamos uno igual en América Latina.
¿Los medios tienen responsabilidad social?
Depende de lo que se entienda por responsabilidad social. Ser veraces y objetivos, ser profesionales, ya es
una responsabilidad social.
¿Cómo es en Nicaragua?
Los medios oficiales y de partido se hundieron por su propio peso. Los medios escritos son cada vez
más profesionales, su parte en la lucha contra la corrupción y contra el pacto y el caudillismo ha sido y sigue
siendo crucial, lo mismo que la de algunos canales de televisión. Sin medios independientes, el país sería otro, más
sometido y con menos esperanzas.
Cambiando un poco de tema, Fernando
Gordillo1 una vez escribió: "En otros países podríamos crecer al
margen de la muerte. En Nicaragua, no, no en Nicaragua". En su país, ¿se podría decir que ya no se escriben estos versos?
En ese sentido sí, porque me parece que Fernando se refería allí más al sacrificio de los jóvenes que a otra
cosa; se refería a los asesinatos por parte del ejército y de la policía secreta de Somoza contra los rebeldes. Las
muertes injustas son las que más me agobian, el hecho de que tanta gente se muere porque no tiene asistencia médica
es terrible. Una sociedad que no ha podido crear un equilibrio para que todo el mundo tenga las medicinas que
necesita es una sociedad fracturada. En Nicaragua, como en otros países de Latinoamérica, hay niños que se mueren en
el vientre, por malos partos, al nacer; hay gente que se muere por epidemias, por el dengue, por diarrea, lo que
sea... Eso es lo que hace que la presencia de la muerte sea tan luminosa.
¿Usted prioriza políticas de salud y de educación a políticas culturales?
Bueno, son diferentes. Una de las cosas malignas que tienen estos programas de ajuste económico es que,
cuando se habla de cortar presupuestos, terminan cortando los presupuestos de cultura, que de todas maneras son los
más pequeños. Un equilibrio presupuestario no gana nada con que cierren un instituto de cultura o una
dirección gubernamental de cultura, el ahorro es chiquito. Nadie piensa en cortarle los grandes gastos burocráticos
donde siempre sobra personal en las entidades poderosas... eso es un mal entendimiento de la integridad de las políticas.
En un país, la cultura y la educación no sólo pesan igual que otros elementos dentro del gobierno, sino que tienen
un poder decisivo sobre el futuro de los países. Yo no entiendo cómo un país puede desarrollarse si su gasto
mayor sobre el producto bruto interno no lo pone en educación. La cultura tiene que dejar de servir como un adorno
para una élite o una minoría, tiene que ser parte del desarrollo de un país. La cultura no sólo es sentarse a oír un recital
de piano o asistir a un concierto de ópera o ver una exposición de instalaciones; es mucho más que eso y mucho
más extenso, tiene que cubrir todo en la sociedad.
Entonces... ¿ha pensado en volver a la política?
No, estoy muy contento donde estoy.
Por último, ¿sigue creyendo en la prensa?
Si no fuera por los medios de prensa, mucha de la corrupción de los últimos años en América Latina
hubiera quedado oculta. Y su papel frente a los cárteles de la droga ha sido muy importante; en el norte de México,
por haberse enfrentado a los barones de la droga, a cada rato asesinan a un director de un periódico provincial o a
un periodista. Este es el nuevo poder, el de la droga.