El abc para los funcionarios del gobierno
Marco Levario Turcott
Luces, cámara, ¡acción!
Siempre ¿no?
El pasado 19 de febrero, en las instalaciones de Canal 11, habrían de llevarse a cabo varios cursos de
capacitación a los secretarios de Estado y otros altos funcionarios para enseñarlos a utilizar mejor a los medios de comunicación.
 |
Fotos: Salvador Castellanos/Silva |
La indicación de Presidencia de la República fue clara: en varios módulos, durante diez horas, los funcionarios
aprenderían a vestir, hablar y controlar sus gestos frente a la grabadora, la cámara o el micrófono. Ir a la escuela de la
elocuencia y el buen vestir costaría 110 mil pesos por persona, más una cantidad extra cada 60 minutos adicionales. Al menos
una parte de las instrucciones que recibirían los funcionarios correría a cargo de José Antonio Sosa Plata, director
general de la firma "Apoyo, Asesoría en Comunicación Política".
Más fuerte es el silencio
El gobierno se abstuvo de comentar al respecto y en los medios de comunicación no hubo el eco que hubiera
podido esperarse. Hasta el cierre de esta edición, los cursos parecieran haber sido cancelados, según dijo a este articulista
una fuente del área de comunicación social de la Presidencia de la República.
José Antonio Sosa Plata hace una aclaración y un deslinde a través de este articulista quien, el martes 13 de
febrero, conversó con él vía telefónica. Primero afirma que los cursos no eran obligatorios a diferencia de las
aseveraciones hechas en algunos medios y, segundo, que otros y no él son quienes se encargarían de ver el atavío de las
personas capacitadas ("no tengo idea de quiénes verían lo de los trajes y el vestido"). Sosa Plata se encargaría sólo de sugerir
el trato que las personas en el gobierno deben dar a los medios.
El profesor de la Universidad Iberoamericana no ve nada de malo en todo esto, al contrario: "Sería ésta la primera
vez que en México se entrene al gobierno para que comunique mejor sus actos y aproveche a los medios para hacerlo". Desde que Presidencia elaboró la carta de invitación a los funcionarios, el asunto es público y eso ya es un avance,
arguye el asesor: "Llevó ocho años en esto y cualquier político capacitado solicitaba antes que nada, discreción, que no se conociera eso".
¿Por qué entonces, si no tiene nada de malo, Presidencia guardó silencio? preguntó quien esto escribe. "No sé
afirmó el interlocutor, pero yo estoy aquí para responder".
Caminito de la escuela
¿En qué consiste la preparación de la que habrían sido objeto los funcionarios del gobierno? El que ofrecería
"Apoyo, Asesoría en Comunicación Política" estaba dividido en tres módulos:
a) Cuestiones de forma. El capacitado aprendería aspectos técnicos de lenguaje no verbal como la mirada o
los movimientos faciales. Se potenciarían las características de cada persona para que, a partir de su propio perfil serio
o sonriente desarrollen la confianza que pueden transmitir al público.
b) Diseño de
discurso. En esta área, la persona desarrollaría la habilidad para identificar una noticia y darle el
relieve que merece para que el medio de comunicación la difunda en tal sentido. José Antonio Sosa Plata escribe en el libro
Las decisiones políticas. De la planeación a la
acción, editado por el IFE y Siglo XXI: "Todo error de comunicación en
la política debe considerarse un error político".
c) Imagen y estrategia. La imagen está supeditada a la estrategia política y no al revés; la imagen no resuelve
problemas políticos y eso deben tenerlo claro los funcionarios del gobierno. Por ello, antes de dirigirse al público a través de
los medios de comunicación, deberían tener claro el mensaje y la intención que tiene dentro de una estrategia definida.
El abc de la comunicación
De esta manera los funcionarios aprenderían a hacer lo que se supone que deberían saber y por lo que
presumiblemente están en la responsabilidad que les fue conferida. Más aún cuando, según Presidencia, las empresas
head hunters eligieron a los mejores mexicanos para ocupar cada responsabilidad dentro del gobierno. Revisemos el a, b, c,
reseñado líneas arriba.
El primer módulo es para lograr que el funcionario transmita sensaciones, por eso José Antonio Sosa Plata es
enfático cuando afirma que las cuestiones de lenguaje visual se dirigen a la televisión. El segundo enseña a leer al funcionario
y a expresarse con claridad en torno de la nota que le interesa destacar. El tercero dice que cumplan con su
responsabilidad. Veamos el asunto con un ejemplo, que es con el que continuó la conversación con Sosa Plata.
El miércoles 7 de febrero, Vicente Fox dijo que los mexicanos estábamos "a unas semanas" de llegar a un
acuerdo de pacificación en Chiapas. Esa afirmación intenta cumplir con los puntos
a y b ya referidos: transmitir la sensación
de confianza y lograr que los medios destaquen el mensaje. Ahora atengámonos al punto
c y comparémoslo con la respuesta que dio el Presidente a un reportero que le preguntó en qué basa su confianza: "Yo sé las cosas por adelantado",
dijo Vicente Fox.
Al paso del tiempo, en el transcurrir de "algunas semanas", sabremos en qué sustentó sus dichos el Presidente y
si hubo o no una estrategia política previamente definida.
En este asunto, la imagen lo fue todo y la política de comunicación decidió no informar en qué basó sus dichos
el mandatario. "Seguramente Vicente Fox tiene una estrategia, pero optó por no decirla", comenta Sosa Plata. Y si en ese caso tanto la imagen como la transmisión de sensaciones fueron preponderantes, en algunas ocasiones la imagen lo
es tanto que Fox no parece Presidente. Así ha ocurrido varias veces, recientemente cuando el titular del Ejecutivo imitó
al comediante Andrés Bustamante en la caracterización de
Ponchito. José Antonio Sosa Plata coincidió con esta apreciación.
Delirio por los medios
Tiene razón Sosa Plata cuando escribe en el libro ya citado: "No es posible resolver con acciones de
comunicación política lo que no tuvo una solución previa en el terreno de los hechos" (uno no puede dejar de pensar en los 15
minutos famosos que emplearía Fox para resolver el conflicto en Chiapas). En cambio, preocupa que temas como esos sean
motivo de aprendizaje de los funcionarios del gobierno. Más aún cuando, empezando por el Presidente, hay una enfática actitud por dirimir (casi) cualquier cosa a través de y/o junto con los medios de comunicación.
Y si cuestiones elementales debieran aprender los funcionarios ojalá que no con cargo al erario público una
tendría que ser el reconocimiento de que cuando los medios dicen que algo es cierto, es cierto, aunque no sea verídico. Y
que eso, tarde o temprano, surge a veces como descrédito del gobierno y desencanto ciudadano.