Nuestros horrores
Durante mayo llegaron a la mesa 47 cartas de aquellos que respondieron a la convocatoria de si encontraban
un error ortográfico o tipográfico recibirían 50% de descuento en el costo de una suscripción anual. Incluso
quienes vieron más de una equivocación preguntaron si la promoción era acumulable y recibirían sus envíos gratis.
Antes de responder y de reconocer los errores, vayamos por partes, tendrán una grata sorpresa (esperamos).
Mes con mes recibimos entre 20 y 25 cartas. Para disentir o coincidir, las más recientes se han referido al
material que publicamos sobre la crisis de La Jornada
(no contamos algunas de ellas que tuvieron tono de amenaza o
insulto). Pero especial interés han suscitado las columnas
al pie de la letra, horrores y en el
balcón. La primera es hecha por el secretario de la Redacción, José Antonio Gurrea, la segunda por los integrantes de la mesa de redacción y la
tercera por Almendra Carrillo.
Además de su asidua y meticulosa lectura sobre las reglas de nuestro idioma, Gurrea nutre su columna con
los comentarios que recibe y agradece las pistas que le ofrecen para pormenorizar en ello. La sección
horrores es varias cosas al mismo tiempo, es un divertimento cuando se trata de evidentes errores involuntarios y por ello jocosos
y también es un mosaico representativo de notables insuficiencias éticas y profesionales del trabajo
periodístico. Gracias a ustedes, hemos publicado más datos de los que podemos encontrar. Por su parte,
en el balcón recibe opiniones sobre las entrevistas difundidas y también sugerencias de personas con quienes charlar para esa
columna. Hemos anotado todas sus propuestas.
Buena parte de las cartas que recibimos el mes pasado abordan nuestros propios "horrores". Una de las que
mejor lo detallaron fue la del señor Jesús Quintero:
"Atendiendo a la recompensa que otorga
etcétera a los cazadores de erratas, deseo mostrarle algunas
presas que he capturado hoy, tras la lectura de varias de sus páginas:
Página 4: Segunda columna, párrafo 2, línea 3: se significó por..., ¿no sería más adecuado se distinguió?
Página 13: En el recuadro, línea 10: que proprcionó.
Página 60: Tercera columna, primer párrafo, líneas 13-14 y también en la cita que aparece al centro de la
plana con puntaje mayor: con el sit com, como... . Se escribe sitcom.
Página 62: Columna donde Demián Bichir responde. Línea 7: Meteroro . Y es Meteoro.
Por otra parte, el recuento de Salvador Quiauhtlazollin en torno a los dibujos animados es bueno, pero
olvidó algunas caricaturas que influyeron en la educación más frívola y gozosa de nuestra infancia. ¿Dónde quedaron
las creaciones de Jay Ward como
El show de Rocky y Bullwinkle
(con los inolvidable villanazos Boris Malosnov y
Natacha Patane?),
Hoppity Hooper,
El señor Peabody y
Sherman,
Dudley El Derecho?
Otras omisiones fueron los intentos por mostrar a los niños de entonces cómo era el estilo de vida de la
comunidad afroamericana en Estados Unidos con series como
Los Jackson Five y El Gordo Alberto. Y, para no dejar morir
solo a Bichir, también recuerdo a El Hombre
Par. Era una serie japonesa, en blanco y negro, sobre un niño que en
el armario guardaba un muñeco que al ser oprimida su nariz, dicho monigote se convertía en réplica de su
propietario. Ese clon era entonces enviado a la escuela mientras el otro se dedicaba a pasársela muy bien.
Además de Rogelio Moreno y el Tío Gamboín, en Canal Ocho estaba Jorge Gutiérrez Zamora con la "Calaca
tilica y flaca", mientras que en el 13, por allí de 1974, estaba María Antonieta de las Nieves con Julio Lucena en
Pampa Pipiltzin.
Y bueno... desde hace unos años las legendarias caricaturas de Warner Brothers han sido sometidas a
purgas para erradicar cualquier apunte políticamente no correcto, así como para evitar escenas con explosiones y
hasta suicidios. Más allá de que la empresa Acme (proveedora de yunques, bombas, patines de propulsión y
cohetes teledirigidos) la está pasando mal con tales medidas, es necesaria una revisión a ese fenómeno, pues ¿quiénes
son los censores que nos prohíben ver al Pato Lucas metiéndose un balazo en la sien para vender así un
libreto cinematográfico en Hollywood?
Saludos y felicitaciones por su revista
Jesús Quintero
P.D. ¿Era 50% de descuento en la suscripción por cada errata localizada?"
Más lectores abordaron otros errores tipográficos y ortográficos; agradecemos las llamadas telefónicas y las
cartas de Roberto Vargas Espinoza, Norma Angélica Peña Pozos, María Antonieta Barragán, Patricia García y
Vicencio Hernández, entre otros, quienes observaron que debió escribirse "vasta" en lugar de "basta", que es
como erróneamente se publicó en el texto del director, donde se abordó la crisis de
La Jornada (donde también hubo un paréntesis repetido en el sexto párrafo). Advirtieron también que debió escribirse estadounidense, en lugar
de "estadunidense", que es como lo difundimos en la sección de Francisco Báez. Se escribe "identificar" y
no "idenificar" y es "corrección" no "correción", como pusimos en el texto de José Carreño Carlón. A todos
nuestros lectores les ofrecemos disculpas y al mismo tiempo les agradecemos hacernos llegar sus observaciones. Y ahora
les respondemos: es el 50% de descuento en la suscripción por los dislates que encontraron, sino, imagínense,
hasta les quedaríamos a deber y nuestra deuda es evitar gazapos y ofrecerles una edición atractiva y de calidad, siempre. El responsable de todo, ya se sabe, es el editor Julio Chávez. En esta ocasión, quien encuentre errores recibirá
gratis el más reciente libro de Marco Levario Turcott,
Primera plana. La borrachera democrática de los
diarios, junto con su riguroso 50% de descuento en la suscripción anual. Si es el caso, esperamos que no, comuníquense a los
teléfonos de
etcétera con Marco Fragoso o envíenle un correo electrónico a
mfragoso@etcetera.com.mx
Cordialmente La Redacción