Los horrores de El País
¡Vuelvan al colegio y hagan dictados!, recomendó indignada una lectora de
El País a los redactores de ese
diario ante la proliferación de faltas de ortografía e incorrecciones gramaticales aparecidas en las últimas semanas.
Han sido tantas las cartas que sobre el tema han llegado a la redacción que Malén Anzárez, defensora del lector, se
vio obligada a tocar el asunto el pasado 13 de julio.
Al mencionar los erratas más frecuentes (ausencia de acentos, falta de concordancia entre verbo y
sujeto, confusión de palabras o "clarísimas" faltas de ortografía), Aznárez señala que "el problema surge
especialmente con las informaciones que se producen por la tarde y a última hora, donde fallan los sistemas internos de
control y edición".
La defensora del lector se pregunta: "¿Qué podemos hacer? ¿Aumentar los correctores? ¿Ampliar la
parte gramatical del
Libro de estilo? No vendría mal. De momento, los periodistas por obligación, dominar
nuestra herramienta de trabajo, escribir correctamente y corregir los propios originales como mantiene el
Libro de estilo... Otro aspecto a considerar sería mejorar la edición y extremar el cuidado de la revisión de los textos en la
redacción. Sorprende que parte de estos errores, aunque no hayan pasado por corrección, sí lo hayan hecho por una
edición donde deberían haber sido detectados y corregidos".
Finalmente, Aznárez cita a Félix Monteira, subdirector del periódico, quien ofrece disculpas a los lectores y
anuncia que "la dirección tiene en marcha un plan para implantar obligatoriamente un nuevo filtro de calidad,
consistente en un sistema de corrección informatizado".
Es una acción ejemplar que el rotativo
madrileño reconozca y afronte públicamente que pese a su célebre
Libro de estilo ha dejado de ser uno de los periódicos mejor escritos en idioma español. ¿Cuándo sucederá algo
parecido con los diarios mexicanos que adolecen de innumerables gazapos en sus ediciones diarias?