José Antonio Gurrea C. / Luis Acevedo Pesquera
¿Cuál es su opinión sobre los videoescándalos?
Sin duda, la difusión de estos videos son parte de la función de los medios para que la sociedad
racionalice y establezca un juicio deliberativo. En este sentido, los medios ayudan a que ésta vaya tomando una
posición más madura, más sólida.
¿Qué opina de que los medios se hayan erigido como jueces en detrimento de las instituciones?
El problema de esto es que los medios se han convertido en tribunales sumarios, en fiscales al margen de
las instancias judiciales. Esto conlleva el riesgo de oficializar juicios paralelos donde los medios rechazan la presunción de inocencia y le atribuyen responsabilidades no sólo a las personas involucradas sino en ocasiones
inclusive a familiares, a terceros.
Consideramos como cierto lo que vemos, hay una fe ciega, pues las imágenes reducen la capacidad
de elaborar un análisis racional o un juicio deliberativo. Es necesario señalar que las imágenes sí dan fe de
que existió el hecho, pero nunca, en términos de derecho procesal, de que sea auténticamente un delito.
¿De qué manera influye el hecho de que nuestras instituciones no sean lo suficientemente sólidas?
Es fundamental. Finalmente todo esto se debe a que México es un país en construcción en lo que se
refiere a sus instituciones políticas, a sus instituciones fundamentales, a que en este gobierno hay vacíos de
poder, a que no se ha avanzado en el proceso democrático; hay todavía tensiones sociales, choques entre grupos
de poder, enfrentamientos que llegan a la violencia.
Si hubiera una sociedad más madura, suficientemente informada, si tuviéramos instituciones más sólidas,
si hubiéramos trabajado más en la confección de nuestra democracia tendríamos instituciones judiciales
más eficientes y, por ende, estos escándalos se hubieran podido trasladar no a través de los medios, sino de
los tribunales.
Además, este riesgo de promover juicios paralelos en función de la vehemencia o de la imaginación de
los informadores, o bien de la sociedad, y de que el aparato judicial sea sustituido por los medios, también
conlleva el riesgo de que no haya acción punitiva frente a los grandes delitos. Ejemplos: el Pemexgate o el caso de
los Amigos de Fox.