Para ver qué diferencia puede hacer la eliminación de las
comunicaciones atascadas en un cuello de
botella, debemos considerar a un pueblo que, antes del advenimiento de la televisión o incluso de la radio tenía sólo
dos periódicos debido a que la economía en escala hacía imposible que otro periódico con pequeña circulación
pudiera salir a la luz sin pena ni gloria. Para incrementar sus ganancias publicitarias, cualquiera de los dos periódicos
intentaría maximizar su circulación mediante el lanzamiento de sus noticias al lector ordinario, para ese lector no llamaría
la atención un periódico ostentoso, cuyos puntos de vista políticos fueran extremistas. En ese caso, sería la
misma tendencia hacia la convergencia política que es característica de los dos partidos del sistema político
estadounidense, y,
por la misma razón, atraer a las minorías es la llave para obtener una mayoría.
Uno de los dos periódicos sería probablemente liberal y tendría una cantidad leal de lectores liberales, y el
otro conservador, de manera que éste tendría la misma cantidad de fieles lectores conservadores. Eso daría como
resultado una fluctuación media. Para enganchar a los lectores en esa área, el periódico liberal no podría permitirse ser
demasiado liberal, así como el conservador no podría ser demasiado conservador. El primero debería esforzarse para ser
lo suficientemente liberal y mantener consigo a sus lectores, y el segundo lo suficientemente conservador para
no perder a los lectores con quienes comparte esa tendencia. Si cualquiera de los dos se inclinaba demasiado
hacia
los extremos políticos, podía perder a los lectores del centro sin que ello significara ganar lectores de alguno de los
dos extremos, pues desde antes contaban con ellos.
Pero en el supuesto de que las condiciones de los costos cambien, un periódico puede permitirse salir sin ganar
ni perder, aun con muchos menos lectores que antes. Ahora el periódico liberal tiene que preocuparse al mismo
tiempo de que su mensaje en un esfuerzo por atraer a lectores moderados no ocasione la pérdida de la mayoría de
sus lectores liberales que buscarían un nuevo periódico aún más liberal, que en pequeña escala entraría en el
mercado económico y cuyos titulares no tendrían más una base segura. De manera que, el periódico liberal debe
volverse
todavía más liberal y, por el mismo proceso, el periódico conservador debe serlo aún más. (Si las economías a
escala se incrementan, y como resultado de esto los periódicos crecen, el cambio ideológico de oposición será
observado, tal como sucedió en el siglo XIX. La introducción de suplementos en la década de 1830 permitió a los
periódicos obtener gran circulación y de este modo podían financiarse a sí mismos a través de la venta de publicidad, hasta
que tuvieron que depender del patrocinio político.)
La tendencia actual de la polarización política al reportar noticias es entonces una consecuencia de cambios no
en las creencias políticas en el fondo, sino en los costos, específicamente en la
declinación de los costos de
nuevos integrantes. El éxito de canales conservadores como el Fox News Channel provocó que CNN se desviara hacia la izquierda. De todas maneras, CNN iba a perder gran parte de su público conservador debido al éxito de Fox de
modo que lo más lógico para ellos fue satisfacer a su público.
La tendencia hacia el sensacionalismo en el reportaje es un fenómeno paralelo. Con más noticieros existe
una lucha más intensa por el público. Una estrategia es ocupar un hueco que han pasado por alto tomando de
los noticieros comunes un segmento del público en el que no habían pensado antes, así como tampoco en sus
intereses. Ésta es una estrategia que causa la polarización. Otra es "gritar más fuerte" que tus competidores, pues gritar
adquiere la forma de acusación, descubrimiento, foto o reclamo sensacionalista, lo cual
llama la atención de la gente.
Según James T. Hamilton en su valioso libro
All the News That's Fit to Sell esto explica por qué los sueldos de los
locutores de noticias ha aumentado tanto: si existe más competencia para el público un locutor famoso se vuelve muy valioso.
El argumento de que la competencia aumenta la polarización presume que los liberales quieren leer
periódicos liberales y que los conservadores quieren leer periódicos conservadores. Aunque dar esto por sentado sería lo
más natural, entrarían en conflicto con uno de los puntos en que la derecha y la izquierda están de acuerdo: que la
gente consume noticias y opiniones para poder informarse bien de asuntos públicos. Si fuera cierto, los liberales
leerían periódicos conservadores y los
conservadores leerían periódicos liberales, como los científicos cuando tratan
de comprobar sus hipótesis, confrontándolas con datos que les podrían refutar. Pero a la gente normal (o, de hecho,
a los científicos) no le interesan los asuntos políticos y sociales de esa manera. Los asuntos son demasiados,
inseguros y complejos, y el beneficio para cada individuo de volverse una persona bien informada es demasiado pequeño
para mantener la atención sostenida. Además, a la gente no le gusta estar en un estado de inseguridad y duda, por
eso busca información que dé apoyo a sus creencias en vez de minarlas. Por otro lado, también es incómodo para
la gente el hecho de que las creencias que tienen que ver con su bien económico, seguridad física, religión o moral
sean cuestionadas.
Entonces, ¿por
qué la gente consume noticias y opiniones? Por una parte, porque quieren estar enterados de
las cosas que les afectan en la vida por eso prestan más atención a las noticias locales que a las globales o
nacionales. Por otra, buscan entretenimiento, y lo más entretenido son los escándalos, la violencia, el crimen, las
debilidades de los famosos y las bufonadas de quienes ostentan el poder. Y quieren ser confirmados en sus creencias
viéndolas reflejadas y elaboradas por gente con voces de autoridad y prestigio. De manera que aceptan, y muchos gozan,
de una prensa partisana. 43% de las personas encuestadas por la Annenberg Public Policy Center pensaba que
"sería algo bueno que algunas de las organizaciones de noticieros tuvieran un punto de vista
político en su cobertura de
las noticias".
Impulsados por las ganancias que obtienen, los noticieros responden a lo que demanda su público en vez de a
la idealizada "sed de conocimiento" que proponen los intelectuales o los decanos de las escuelas de periodismo.
Sirven a lo que el consumidor desea, y entre más intensa es la presión competitiva, mejor lo hacen. Vemos esto en
la cobertura que realizan los medios en las campañas políticas. Relativamente se presta poca atención a los
temas. Cuestiones fundamentales, como la actual diferencia en las propuestas políticas que podrían ser el resultado si
uno de los candidatos gana, llaman poco la atención, pues ésta en vez de centrarse en quién está a la cabeza, le da
más importancia a las tácticas de
campaña, de las que se hacen reportajes muy meticulosos. Las declaraciones de
los candidatos son evaluadas no por su verdad sino por su habilidad; esto es asumido sin asomo de vergüenza, pues
los niveles de votantes de un candidato político pueden descalificarlo por haberlo tomado seriamente, como un
caballo de carreras que intenta ir fuera de la pista. La cobertura de las noticias sobre una campaña política es orientada
hacia un público que disfruta de las competencias deportivas, no hacia el que es cívicamente pensante.
Vimos esto en el reportaje de la selección del sucesor de la juez Sandra Day O'Connor. Lo llevaron a cabo
como campaña electoral; un artículo incluso describió el engaño para la nominación por parte de George W. Bush como
la "elección
primaria", y la lucha para que confirmaran la nominación con el Senado, la campaña de la
"elección general". Con pocas excepciones, nadie estaba prestando atención a la habilidad de las personas consideradas
para los puestos o las consecuencias que tendrían para la nación.
¿Esto significa que los medios dedicados a dar noticias eran mejores antes de que la competencia los
polarizara? No del todo. El mercado le da lo que quiere a la gente, ya sea que quieran lo mismo o cosas diferentes. Cuestionar áreas de consensos sociales, sin que importe lo absurdos o viciosos que sean, es algo casi intocable para los
noticiarios porque dentro del público en general no les da más audiencia. Los noticiarios no patean a las vacas sagradas
como religión y patriotismo.