Richard A. Posner
Los medios informativos convencionales sufren una batalla. Son atacados tanto por la izquierda como por la derecha en un libro tras otro, golpeados por escándalos, cuestionados por bloggers advenedizos y se han convertido en foco de controversia y preocupación. Su audiencia está en declive, su credibilidad con el público hecha trizas.
En una reciente encuesta realizada por el Annenberg Public Policy Center, 65% de las personas consultadas
piensa que la mayoría de las organizaciones noticiosas al descubrir que han cometido un error lo tratan de ignorar o
esconder, y 79% opina que una empresa mediática debería dudar al contar historias
negativas acerca de una corporación de
la cual recibe considerables ingresos por concepto de publicidad.
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Los críticos de la industria están de acuerdo en que la función de las noticias es la de informar a la gente acerca
de temas sociales, políticos, culturales, éticos y económicos para que puedan elegir o expresarse como
ciudadanos responsables. Asimismo coinciden en que el periodismo es una profesión, no sólo una industria, y por lo tanto
los periodistas y sus jefes no deberían permitir que las ganancias dominen; pero sí reconocer un deber ético, e
informar con precisión, seriedad, sin prejuicios, reservándose las preferencias políticas a la página editorial, y sus
contrapartes en radio y televisión. Los críticos están de acuerdo
en que hace 30 años la información estaba dominada por
los periódicos y por los noticiarios televisivos. Sin embargo, la audiencia de estos medios ha declinado con el
incremento de fuentes que están compitiendo, especialmente la televisión por cable y la Internet.
El declive de la audiencia es potencialmente fatal para los periódicos. No solamente porque su público habitual
ha caído de 52.6% de adultos en 1990 a 37.5% en 2000, sino porque esta caída es claramente visible en la gente
que tiene de 20 a 49 años; una generación que se encuentra como sus edades pueden recordárnoslo mucho más
cómoda con los medios electrónicos en general y con la Internet en particular que con los viejos medios tradicionales.
A estas alturas el
diagnóstico indica una división en los lineamientos políticos. Los liberales que incluyen a
más periodistas (porque la mayoría de los periodistas son liberales), creen que el declive de los medios que en
otros tiempos "dominaban" se debe a un deterioro en la calidad de los mismos. Ellos atribuyen este declive al aumento
de la irresponsabilidad periodística de la derecha, tipificada por el Fox News Channel (el canal de noticias más visto
en televisión por cable), así como por el
talk show de radio de Rush Limbaugh y los
blogs del ala derecha de Matt Drudge y otros. Sin embargo, los liberales no dejan los medios de comunicación dominantes, y por el
contrario, compiten al proporcionar en nombre del balance, un eco en contraposición a la derecha. Para estos críticos,
el
deterioro del periodismo puede ejemplificarse con el "Swift boat" con el que los veteranos de la guerra de
Vietnam atacaron al senador John Kerry durante su campaña electoral de 2004. Los críticos describen que este ataque
consistió en una serie de mentiras propagadas por la nueva ala derecha de los medios como noticias que los propios
medios dominantes crearon ante la ansiedad del posible decremento de sus fortunas.
Los críticos en la derecha aplauden el incremento de los medios conservadores, pues consideran que éstos
funcionan como un correctivo necesario desde hace mucho ante los prejuicios de los principales medios liberales que,
de acuerdo con Jim A. Kuipers, autor de Press Bias and
Politics, son "un colectivo de partisanos que, consciente
e inconscientemente, buscan persuadir al público de
aceptar su interpretación del mundo como una verdad
absoluta". El 14% de los estadounidenses se describe como liberales y 26% como conservadores; los periodistas, en tanto,
se describen con porcentajes de 56 y 18%, respectivamente. Esto significa que todos los periodistas se consideran
ya sea liberales o conservadores, pero hay 76% que se considera liberal comparado con sólo 35% del público con el
que simpatizan en una situación política.
De manera que, por un lado están los medios
dominantes de los que la derecha se queja (partiendo del hecho de que
los dueños y ejecutivos, que son distintos a quienes trabajan como
periodistas, tienden a ser menos liberales), pero no es sólo eso lo que
inclina las noticias hacia una tendencia liberal; ellos no se detendrán
ante nada con tal de vencer a los políticos conservadores y sus causas.
Los puntos exactos de la emisión de 60 Minutes II en la que Dan Rather hace alarde de los que probablemente sean documentos falsos concernientes al servicio de seguridad
nacional de George W. Bush, así como a un reportaje erróneo de
Newsweek basado en una fuente anónima, que cuenta que un interrogador echó una copia del Corán en el retrete (algo físicamente imposible, es lo que uno debería pensar).
Al desnudar estas críticas de su indignación tratándolas como descripciones más que como denuncias, y
uno puede ver que son consistentes con una y otra y, básicamente correctas, los principales medios
son predominantemente liberales, de hecho, más liberales de lo que solían ser. Pero no debido a que las políticas de los
periodistas hayan cambiado, más bien, debido al incremento de nuevos medios de
comunicación, mismos que son principalmente
un fenómeno económico más que político, esto ha causado polarización, la cual empuja a los medios liberales
todavía más lejos.
Los medios noticiosos también se han vuelto más sensacionalistas, propensos al escándalo y posiblemente
menos fieles a lo que ocurre realmente. Pero hay que notar la tensión entre sensacionalismo y polarización: el juicio
de Michael Jackson tuvo una gran cobertura, y desplazó a muchas informaciones políticas, sin embargo no tenía
una validez política.
Las preguntas interesantes serían: ¿el por qué de estas tendencias?, y, segunda, ¿entonces qué?
El porqué de este declive vertiginoso está en el
costo de la comunicación electrónica y la relajación de las barreras
que la regulan, y principalmente la proliferación de ofertas a los
consumidores. Hace 30 años los estadounidenses podían ver en promedio
siete canales de televisión; hoy en día, con el incremento de la
televisión por cable, así como de la televisión satelital, el número de
canales es de 71. Hace 30 años no existía Internet, de modo que no
había Web ni periódicos o revistas en línea, por lo tanto no había blogs. El consumo del público de noticias y opiniones solía
ser parecido a buscar una aguja en un pajar; mientras que ahora es como ser rociado por una manguera de fuego.