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Despedida
Agosto 2008
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memoria
¡Únete pueblo!
Alejandro López, Agosto 2008
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mediósfera
Vender la nota
Mario A. Campos, Agosto 2008
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días de radio
Iniciativa Beltrones: ¿FM para quiénes?
Fernando Mejía Barquera, Agosto 2008
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intimidades públicas
La virtualidad literaria
Fedro Carlos Guillén, Agosto 2008
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lo que quiero decir
La comunicación del presidente Calderón
Rubén Aguilar Valenzuela, Julio 2008
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transparencias
Un estudiante de Proceso en Jalisco
Ruth Esparza Carvajal, Agosto 2008
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textos
A proposito de la radio
Virginia Bello Méndez, Agosto 2008
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El amarillo de Argentina
Andrea Recúpero, Agosto 2008
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Los medios y la cultura
Virginia Bello Méndez, Julio 2008
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Purificación Carpinteyro: Hace 20 años no recibo una carta de amor
Verónica Díaz, Agosto 2008
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en el balcón
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noviembre 2006
"Soy totalmente de hierro"
Verónica Díaz / Rosario Robles
¿Cuándo decidió que el ámbito político sería su plataforma de desarrollo?
Pues desde muy joven, desde que entré al Colegio de Ciencias y Humanidades me empezó a gustar mucho
la discusión, la participación, las preocupaciones sobre el país, tuve maestros muy jóvenes todos; como fui de la
primera generación del CCH todos ellos estaban vinculados al movimiento estudiantil de 1968, me toca vivir muy
directamente el 10 de junio de 1971 y luego, además, estudié en la Facultad de Economía, entonces desde ahí estoy participando
en la política.
¿Antes hubo alguna motivación en particular?
Creo que había una como vocación social y había valores que aprendí de mi familia y que eran muy
importantes y un cierto compromiso que mi padre siempre trató de proporcionar, pero realmente se fueron dando
circunstancias. Cuando yo entré al CCH fue porque nos mandaron decir, quieres irte a la Prepa 4 o al CCH, y como mis papás
vivían en Echegaray fue fácil decir vámonos al CCH. Yo venía de una escuela de monjas y quería irme a la prepa
porque tenía alberca, yo nadaba todos los días en el equipo de natación de la Unidad Cuauhtémoc del Seguro Social,
entonces mis prioridades en ese momento estaban en otro lado, ni siquiera en la política, bueno ni siquiera pensaba en
ello aunque ya, desde chiquita, en cuarto año de primaria había hecho una composición que nos pidieron en torno a
qué queríamos ser de grandes y llamó mucho la atención que yo escribiera que quería ser presidenta.
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Foto: Guillermo Cardoso |
¿Alguna vez se ha sentido víctima de los medios?
Bueno, creo que en ocasiones yo soy muy respetuosa de la libertad de expresión, pero también creo en
el derecho a la información veraz y objetiva y creo que en ocasiones los medios juzgan sin los elementos necesarios
y sin las pruebas necesarias; y después se dan cuenta de que muchas de las cuestiones que ellos dieron no eran
ciertas pero no hay un punto de retorno, un planteamiento que permita decir: nos equivocamos. Entonces, yo creo que sí,
que valdría una reflexión de parte de los medios aunque pues quienes estamos en la política estamos sujetos a ese
escrutinio, ¿no?
¿No valdría la pena buscar una forma de regular eso o continuará siendo un tema tabú?
No, creo a nivel nacional se tiene que dar una gran discusión sobre el papel de los medios, sobre el derecho
de réplica que tenemos los ciudadanos, sobre el derecho a la información, sobre filtraciones, porque si bien está
el derecho a informar también está la obligación que debe tener un medio de investigar realmente si eso es válido, si
eso es cierto, si eso tiene un sustento. En fin, creo que se tiene que encontrar un equilibrio entre este papel tan
importante que juegan los medios, pero también el derecho a la dignidad y a la integridad moral de las personas que es
igualmente legítimo, cómo los combinamos y cómo los regulamos para que no se afecte ninguno de los dos.
En realidad casi nadie quiere entrarle...
Bueno, es que a los partidos les cuesta mucho porque como las campañas son mediáticas y
cualquier animadversión con un medio genera problemas, entonces esto tiene que ser una decisión de Estado al más alto
nivel, un compromiso plural, conjunto de todos porque creo que la política necesita también un espacio que permita
redig-nificarla, colocarla de nueva cuenta como lo que es, vocación de servicio y muchas veces los
ratings, las notas amarillistas, muchas veces incluso las cosas relacionadas con las vidas personales no permiten irrealmente a la profundidad. Creo que aquí hay una gran reflexión y por supuesto que esto tiene que traducirse en leyes.
¿Qué fue lo más difícil después de vivir aquel episodio de los videoescándalos?
Creo que la verdad ya es episodio pasado, ya pasó lo peor. Lo importante es que se acreditó nuestra honorabilidad, nuestra honestidad y que lo demás
¿Tiene que ver con lo que ya hablamos?
Pues sí, tiene que ver con el tratamiento que tuvo, con mi condición de mujer, el hecho de que se
expusieron cuestiones que no tenían por qué ser del dominio público y que se hizo porque yo era mujer. En caso de un
hombre nunca se hubiera hecho.
¿Se arrepiente de algo?
De muchas cosas, como cualquier ser humano.
¿Las carga, es usted culposa?
Pues, pienso que cada etapa te da aprendizajes y que tiene uno que ver hacia el futuro y salir adelante, como ser humano te enriqueces, aprendes, sabes qué aspectos o qué errores no debes volver a cometer y salir adelante.
¿A cuáles periodistas admira?
Sí admiro a muchos, cómo no, periodistas hombres y periodistas mujeres que han hecho una labor
extraordinaria, pero no me gustaría dar nombres en específico para no generar problemas.
¿Es usted más racional o más apasionada?
Depende, ¿no? Hay momentos en los que uno necesita ser muy apasionado y otros en que hay que ser
muy racional.
¿Sí logra ese equilibrio?
Pues a veces no, pero creo que la pasión es un ingrediente en muchas cosas que hacemos no solamente en el amor sino también en la política. Se necesita sentir pasión por este país, pasión por la igualdad, pasión por la justicia, y también se necesita tener, muchas veces, la cabeza bien fría, aunque se tenga el corazón muy caliente.
¿Es cierto que la política es el arte de lavarse la cara con agua sucia?
Nunca había escuchado esa expresión. No, yo creo realmente que la política es un instrumento maravilloso para la convivencia pacífica, para construir un nuevo país y para que realmente los mexicanos podamos estar en condiciones de tener un México para todos.
¿En algún momento sucederá realmente eso?
Creo que sí, tenemos que hacer nuestro esfuerzo, es nuestra patria.
¿Qué parte de su cuerpo le gusta más?
Mmm (risas) pues no sé (risas) los ojos, son la puerta del alma.
¿Cuál es su principal defecto?
Pues si lo vemos como defecto, a veces la ingenuidad, ¿no?, la falta de malicia en algunas cosas.
Pero ésa se va abollando, ¿no?
Sí, aprende uno a ser más frío.
¿Cuándo fue la última vez que se emborrachó?
Casi no tomo (risa franca). Casi no tomo, no tomo tequila, ron o cosas de esas porque no me gustan, sólo
me gusta el vino tinto y no tomo mucho, me gusta una michelada y eso desde que las inventaron porque la cerveza sola
no me gusta, no me gusta su sabor un poco amargo, pero con sal y limón soy la más feliz, pero nomás me puedo
tomar una y ya porque me da gastritis. Y la última vez que me emborraché, pues no hace mucho (risas), es más ahorita traigo una cruda (risas). No, no es cierto.
¿En qué gasta más su dinero: libros, viajes, zapatos o ropa?
Me gusta mucho viajar, cuando puedo, por supuesto es una de mis prioridades; me encanta comprar libros, me gusta comprar también ropa y zapatos soy mujer. Si me pones la opción prefiero viajar aunque sea de huaraches.
¿Es una mujer totalmente palacio?
Soy una mujer totalmente de hierro (risas).
¿Qué futuro le ve a la izquierda mexicana?
Pues depende de qué izquierda, ¿no? Yo tengo la esperanza de que surja, con mucha fuerza, una
izquierda moderna, comprometida con nuevos valores, con nuevos retos, con nuevos derechos, una izquierda democrática,
que ponga por delante cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, con la perspectiva de género, con el respeto a
la diversidad y a la diferencia, con la pluralidad política y social. En fin, una izquierda propositiva, constructiva,
construida desde abajo.
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