La ética secuestrada
El día del secuestro de Rubén Omar Romano,
Milenio y Diario Monitor también lo hicieron con la ética y
la encerraron en el archivo del menosprecio por la vida (la ley y las instituciones).
La actitud de esos diarios ocurrió en un contexto donde la mayoría de los medios fueron prudentes, sin dejar
de tener en cuenta el cúmulo de especulaciones que también difundieron (como esa planteada por Víctor Trujillo
y Federico Arreola sobre la posibilidad de que el plagio tuviera móviles políticos), así como los recursos que
algunos emplearon para enfatizar en el drama y presionar al padre del director técnico para obtener algunas declaraciones.
El 20 de julio Milenio cabecea: "Ya establecieron contacto con plagiarios de Romano". En aras de ganar
una primicia, los editores pusieron en riesgo la integridad física del director técnico del Cruz Azul por lo que de
inmediato las autoridades correspondientes afirmaron que no estaban participando de las negociaciones para lograr su
liberación. Entre otras razones, por eso varios medios de comunicación en el mundo -en México,
El Universal por ejemplo- sostienen que los medios deben abstenerse de divulgar el secuestro si hay motivos para creer que su difusión pone
en peligro la salud o la vida de la víctima.
Milenio pasó por alto esas mínimas precauciones, difundió incluso el número de la (supuesta) averiguación
previa y más aún especuló con la identidad de los plagiarios al sostener la hipótesis de que fue la banda de los Bayardo.
(Si eso fuera cierto, habría que señalar, además, que los editores de ese diario podrían haber alertado a los delincuentes.)
Inteligencia dopada
También Diario
Monitor difundió que los Bayardo habían sido los responsables del secuestro de Romano y con
ello, insistimos, obstaculizó la intervención de la autoridad y generó un clima que incrementa el riesgo de la vida del
ex jugador. Pero Diario Monitor transgredió aún más los parámetros de la ética y el profesionalismo. Por ejemplo,
sin consignar un solo hecho hizo esta insospechada asociación, el 20 de julio en ocho columnas: "Secuestran al
que abogó por dopados" (en alusión a la defensa que el director técnico del Cruz Azul había hecho de sus
jugadores Salvador Carmona y Aarón Galindo quienes, según el examen médico respectivo, habrían ingerido
sustancias prohibidas durante la pasada Copa Confederaciones realizada en Alemania).
En interiores, Diario
Monitor despliega aquel hilo conductor: "Secuestran a Romano, pieza clave del
dopajegate". Y publica en uno de sus balazos que "Siete plagiarios profesionales, que ya pidieron el rescate a la familia
del técnico, estudiaron durante semanas rutas del escape". Pura especulación, cháchara informativa y falta de respeto
a la víctima y a sus familiares.
Poderes salvajes
Los medios de comunicación son poderes salvajes que existen por la ausencia de un marco normativo moderno
que rija su funcionamiento y porque a menudo la ética se hace pedazos debido a la estrechez intelectual, a la forma
en cómo algunos entienden los imperativos del mercado y a las vías que transitan para lograr incidencia política.
Poderes salvajes, y por ello muchas veces también son poderes irresponsables.
etcétera